El Museo Manuel Tolsá sale a las calles para recorrer en bicicleta ocho sitios donde el arquitecto y escultor dejó huella artística y cultural, paseo familiar que se realiza el último domingo de cada mes a partir de las 11:00 horas. El recinto cuenta con 10 bicicletas que presta, aunque también cada quien puede llevar la suya.

De acuerdo con María Teresa Martínez López Díaz Mercado, coordinadora de Eventos y Comunicación del Palacio de Minería, que cobija en sus entrañas al íntimo museo, un guía lleva a los paseantes al Museo de San Carlos y a otros espacios y recintos del Centro Histórico, hasta llegar a la Catedral Metropolitana, donde concluyó uno de los trabajos más importantes de su carrera.

El Museo Manuel Tolsá, explicó en entrevista con Notimex, nació en 1999 con el espíritu de dar el lugar que merece al arquitecto y escultor valenciano que llegó a la capital de la Nueva España en el ocaso del siglo XVIII para vivir y morir aquí.

El artista se casó en 1794 con la veracruzana Luisa Sanz Girón, con quien procreó nueve hijos.

El recinto rinde tributo al creador de palacios, esculturas, monumentos y altares, más obra de la que cualquier ciudadano se pudiera imaginar, no sólo en materia de arquitectura y escultura. Sus aportes al arte a través de la docencia guiaron a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) a concebir ese espacio.

Martínez López Díaz Mercado informó que ese recinto es pequeño, más no por eso menos grandioso, y se divide en siete núcleos temáticos.

2013 marcó el bicentenario de la conclusión del Palacio de Minería, emblemática obra civil de la arquitectura clásica en América eminentemente tolsiana y en ese marco se reacondicionó el museo, primer espacio dedicado a Tolsá, cuyos trabajos están unidos a las Bellas Artes de los siglos XVIII y XIX.

La especialista recordó que en ese año se acordó renovar el recinto bajo el planteamiento de una museografía “moderna”, pero sin dejar de lado la atención a los núcleos temáticos en los que inscribiera su quehacer el genial personaje nacido el 4 de mayo de 1758 en la Villa de Enguera, Valencia, España, y fallecido en México el 25 de diciembre de 1816.

“Una vez en el interior del Palacio de Minería, en la calle de Tacuba 8, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, el visitante curioso se dirige al Museo ‘Manuel Tolsá’ y ahí tendrá a la mano toda la rica información concerniente a la vida y obra de ese sabio que estudió en la Real Academia de Artes de San Carlos en Valencia y en la Real Academia de San Fernando en Madrid”, detalló.

Una preciosa réplica de “El Caballito”, obra conocida en varios puntos del mundo como representativa de Tolsá, da la bienvenida.

Es la estatua ecuestre de Carlos IV, a quien la voz popular bautizó como “El Caballito”, por la grandiosidad del brioso animal montado por quien fue rey de España desde el 14 de diciembre de 1788 hasta el 19 de marzo de 1808.

Luego está la sección de Academias, obras realizadas con los 76 moldes y cajones, copias de esculturas de grandes maestros clásicos, que él trajo para con ellas impartir la clase de escultura.

A su llegada aquí, Tolsá fue designado director de Escultura en la Real Academia de las Tres Nobles Artes de San Carlos donde más tarde fue el director de Arquitectura.

En las paredes del museo cuelgan varias obras con la firma del artista, ya que esa era una forma de “firmar y dar el visto bueno” a las piezas elaboradas por sus alumnos.

Trajo esos moldes y cajones en barco desde Valencia, por esa y otras razones, perteneció a los círculos ilustrados, en los que se defendieron los ideales del “progreso y el orden”.

Luego, prosiguió Martínez López Díaz Mercado, viene el núcleo dedicado a la pintura con obras realizadas por Rafael Ximeno y Planes (1759-1825), pintor contemporáneo y paisano de Tolsá. Adelante la sala de escultura y, por último y como parte de la visita, está la obra magna de Tolsá, el imponente Palacio de Minería que ya lleva dos siglos en pie.

El museo convive con dos de las obras más importantes de ese erudito. Por un lado, la parte civil de su obra, el Palacio de Minería y, por otro lado, la obra más destacada de su labor de escultor "El Caballito", que representa al Rey Carlos IV”. Es decir, reúne planos, esculturas, objetos ornamentales, academias y maquetas de su obra civil más relevante.

Lo anterior significa que el público que visita el recinto tiene ante sus ojos los ejemplos de la creatividad de Tolsá señalados, al lado de los trabajos de algunos de sus discípulos, así como de otros maestros de la Academia Novohispana.

También se pueden ver retratos de personajes de la época como el propio Tolsá, realizados por el igualmente genial Ximeno y Planes.

“El público meta es diverso, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, pues a veces es tristemente sorprendente que el público que transita por la calle de Tacuba no tiene idea de lo que es y significa el Palacio de Minería, quién está montado en ‘El Caballito’, y menos aún quién fue Manuel Tolsá, cuando una visita a este recinto disipa toda duda”.

En ese sentido, recordó que en 1797 Tolsá fue designado director de la construcción de la segunda sede del Real Seminario de Minería, hoy Palacio de Minería, el cual concluyó en 1813.

“Jubilado como director de Escultura y Arquitectura de la Academia de San Carlos murió en 1816 y al parecer, sus restos se encuentran en la Iglesia de la Santa Veracruz”.

La entrevistada dejó ver por qué ese museo da un panorama amplio y general sobre ese arquitecto y escultor, quien dejó obra no sólo en la capital de la Nueva España, sino en el interior del país, tanto civil como religiosa, lo mismo como escultor que como constructor de palacios colosales.

Entre su más celebradas obras citó: “en la hoy Ciudad de México construyó el Antiguo Palacio de los Condes de Buenavista, hoy Museo Nacional de San Carlos; los altares principales de las iglesias de Santo Domingo, y La Profesa, donde también construyó el altar de la Purísima Concepción, y la Celda de la Marquesa de Selva Nevada en el Ex Convento de Regina Porta Coeli, hoy propiedad de la Universidad del Claustro de Sor Juana”.

También tuvo a su cargo la construcción de la Academia de San Carlos, hoy Facultad de Artes y Diseño de la UNAM, y la conclusión y modificación de la Catedral Metropolitana con sus esculturas La Fe, La Esperanza y La Caridad en el frontispicio de la misma. La Fe cayó de su plataforma durante los sismos de septiembre pasado y se rompió en varias partes.

Manuel Tolsá también heredó para la posteridad el Hospicio Cabañas en Guadalajara, Jalisco, y el Altar principal de la Catedral de Puebla, Puebla.

De igual forma fabricó muebles, fundió cañones, abrió una casa de baños, una fábrica de coches e instaló un horno de cerámica, aunque el Palacio de Minería es la obra cumbre del arte neoclásico en México.