El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) advirtió que la mayoría de las promesas de campaña para ganar la Presidencia de la República carece de un financiamiento sano y esto podría hacer realidad la frase “lo prometido es deuda”.

Señaló que a lo largo de todo ese lapso se escucharon una enorme cantidad de propuestas que se convirtieron en promesas de campaña, a fin de recaudar la mayor cantidad de adeptos, y se acumuló una serie de descalificaciones que pudieron ser la razón de la polarización en la convivencia social.

“Lo preocupante es que este entorno ha funcionado más que cualquier propuesta sensata y viable”, por lo que un segmento importante de la población prefiere aceptar las promesas de programas asistencialistas que perpetúan la pobreza y la desigualdad, expuso.

Lo anterior, contrario a preferir propuestas estructuradas que propician el crecimiento y el empleo, lo cual es la mejor manera de combatir la pobreza, acentuó en su análisis semanal.

Ante la abultada cantidad de ofrecimientos de recursos a través de programas sociales, refirió que se amplió el interés por saber cuál es la viabilidad de su instrumentación no sólo en el sentido del manejo administrativo, sino en relación con cuánto costarán y de donde se obtendrán los recursos, sobre todo, en un entorno en el que destacan las promesas de no elevar ni crear nuevos impuestos.

El organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) expuso que las cifras parecen poner en duda la posibilidad del éxito de algunos ofrecimientos de campaña, pues el margen fiscal de las finanzas del país no parece tener la capacidad para liberar la cantidad de recursos que se requieren.

Acotó que si bien el margen de maniobra es limitado, hay quienes consideran que ese margen sería suficiente para instrumentar buena parte de los programas sociales que se han propuesto a lo largo de las campañas presidenciales.

Sin embargo, señaló, el presupuesto muestra un estrecho margen de maniobra que obligaría a cuestionar muchas promesas de campaña por adolecer de un financiamiento sano.

De manera que cumplir con muchas de dichas promesas podría llevar a la necesidad de buscar recursos adicionales, lo que podría hacer que la frase “lo prometido es deuda” se vuelva realidad, insistió el sector privado.