El tenor Rafael Sevilla, quien falleció el sábado a los 81 años en su casa en la capital del país, será despedido con una misa en el Panteón Francés de la colonia Legaria este domingo a las 17:00 horas.

El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) lamentó el deceso del cantante, a quien le sobreviven su hija María Eugenia y su esposa, la pianista Zoila Pérez Higareda. Sevilla tenía gran trayectoria en México y llevó su canto a Canadá, Israel, Holanda, Estados Unidos e Italia, entre otros países.

Rafael Sevilla nació el 18 de enero de 1937. Estudió canto en el Conservatorio Nacional de Música y en la Escuela Nacional de Música, además de que fue alumno de Ernest Roemer, José Ávila y Carlo Morelli.

Debutó en 1950 con la opereta “El murciélago”, en Monterrey, Nuevo León, y en 1960 interpretó a “Ernesto” en “Don Pascuale”, de Gaetano Donizetti, en el Palacio de Bellas Artes; mientras que en Italia debutó en “La traviata”, de Giuseppe Verdi.

Sevilla participó en las temporadas de Ópera de Bellas Artes, en Monterrey y Guadalajara, y en festivales internacionales. Igualmente, formó parte de montajes como “Der Rosenkavalier” de Richard Strauss; “Partita a Pugni”, de Tosatti; “The Rake’s Progress”, de Stravinsky; “La Sunamita”, de Marcela Rodríguez; y “Alicia”, de Federico Ibarra, se señaló en un comunicado.

También participó en las producciones “Andrea Chénier”, de Umberto Giordano; “Lucia di Lammermoor”, de Gaetano Donizetti; “La sonnambula”, de Vincenzo Bellini; “Pagliacci”, de Ruggero Leoncavallo; Don Giovanni”, de Wolfgang Amadeus Mozart; “Die Zauberflöte”, de Mozart; “L’elisir d’amore”, de Gaetano Donizetti; y “Turandot”, de Giacomo Puccini, con la que cerró su intervención en el bel canto.