El primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, y el clérigo chiita, Muqtada al-Sadr, anunciaron este sábado, durante una reunión en la ciudad sagrada de Nayaf, una coalición política en medio de conversaciones para formar un nuevo gobierno después de las elecciones legislativas del mes pasado.

El bloque político de Al-Sadr (Sayirun) ganó la mayor cantidad de escaños en las elecciones parlamentarias de mayo.

Al líder chiíta ya se ha unido a una coalición con el bloque del segundo lugar encabezado por Hadi al-Amiri, de la alianza Fath, un líder de la milicia que disfruta del apoyo de Irán. El bloque de Al-Abadi, la coalición Nasr (Victoria) quedó en tercer lugar en los comicios.

Tras tres horas de discusiones, los dos líderes indicaron 'haber constituido una alianza que trasciende las confesiones de fe con el objetivo de acelerar la formación de un próximo gobierno fuerte y entenderse en los principios que sirven a las aspiraciones de nuestro pueblo en todos los dominios".

Según una fuente cercana de la Marcha por las Reformas, la lista de Moqtada al-Sadr, la cuestión más espinosa sigue siendo la del puesto de primer ministro que querría conservar Haider al-Abadi, algo que contestan las otras listas que quedaron por delante de él.

El comunicado no menciona a otra alianza alcanzada hace más de una semana entre al-Sadr y la Alianza de la Conquista, dirigida por Hadi al-Ameri, considerado el hombre de Teherán en Bagdad y que cuenta con 47 escaños.

Tampoco hace referencia a un acuerdo de coalición anterior con la lista Al Hikma del dignatario chiita Amar al-Hakim (19 escaños) y con la del laico Iyad Allawi, que cuenta con numerosas figuras sunitas (21 escaños).

Sigue habiendo mucha incertidumbre pero si todas estas fuerzas se unieran contarían con 183 escaños, es decir, una mayoría absoluta en un parlamento de 329 asientos.

Al-Sadr, un clérigo populista que dirigió una milicia durante la insurgencia contra las fuerzas estadunidenses, prometió a los votantes que formaría un gobierno tecnocrático que trascendería la política sectaria que ha plagado al país desde la invasión estadounidense de 2003.

Pero las coaliciones gemelas con al-Amiri y al-Abadi, que también es un líder chiíta, apuntan a un retorno a una gran coalición chií, bajo el dominio del poder regional Irán.

Al-Sadr y al-Abadi anunciaron su nueva alineación en una conferencia de prensa el sábado, sin mencionar explícitamente la coalición con al-Amiri. Pero al-Abadi dijo que la coalición con al-Sadr estaba "en armonía" con las alineaciones existentes.

Al-Abadi como al-Amiri están considerando la posición de primer ministro en un nuevo gobierno. Al-Sadr, que no es miembro del Parlamento, no está persiguiendo el primer puesto.

El parlamento iraquí pidió un recuento manual de los votos después de las acusaciones sobre manipulaciones en el sistema de votación electrónica y otras irregularidades con el sistema que era nuevo en Irak.

Al-Sadr ha expresado su preocupación de que una repetición de las elecciones, si esta es la conclusión alcanzada después del recuento manual, solo aumentaría la apatía pública hacia la política.

Sin embargo, aconsejó a todas las partes que cumplan con la ley, incluso si no están convencidas de ello, y pidió al poder judicial que permanezca neutral al hacer el recuento manual.

También advirtió en contra de tomar demasiado tiempo para completar el recuento manual.

"En caso de una demora en el recuento manual hasta el 1 de julio de este año, el gobierno tiene que cumplir con la ley y no ampliar su jurisdicción y no aprovechar el limbo constitucional", dijo Al-Sadr en un comunicado.

La Corte Suprema federal de Irak ha ordenado el jueves pasado el recuento manual de todos los votos de las elecciones legislativas del 12 de mayo.

La más alta instancia constitucional del país árabe ha juzgado que la decisión del Parlamento del 6 de junio a favor de un recuento manual “no viola las disposiciones de la Constitución”.

Según la Corte, el recuento afecta a unos 11 millones de votos depositados durante los comicios, incluidos los de los residentes en el extranjero, los de los desplazados y de las fuerzas de seguridad. 

El parlamento había decidido anular los votos de estas tres categorías, sobre las que pesan numerosas sospechas de fraude.

La coalición del líder del Movimiento Sadr, Muqtada al-Sadr, ganó 54 de los 329 escaños en el parlamento iraquí, seguida por la alianza Al-Fath, liderada por el secretario general de la organización iraquí Badr, Hadi al-Ameri, con 47 escaños y la coalición Nasr, del primer ministro iraquí, Haidar al-Abadi, con 42.