España, Francia, Grecia e Italia se reunirán el próximo domingo en Bruselas con otros cuatro países para tratar de llegar a un consenso sobre cómo enfrentar la crisis migratoria en la Unión Europea (UE).

El problema recobró urgencia con el caso del buque humanitario Aquarius, impedido de atracar en puertos italianos y malteses con 630 inmigrantes ilegales a bordo, antes de ser acogido en la costa española.

La reunión del domingo ha sido convocada por el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, con el propósito de allanar camino para la cumbre que los jefes de Estado y de gobierno de los 28 Estados miembros de la UE, a celebrarse cuatro días después.

“He convocado a una reunión informal de trabajo sobre asuntos de migración y asilo el domingo para trabajar con un grupo de jefes de Estado y de gobierno de los Estados miembros interesados en encontrar soluciones europeas de cara al próximo Consejo Europeo”, anunció en su cuenta de la red social Twitter.

En su mensaje, el líder del Ejecutivo comunitario ha etiquetado a la presidencia del gobierno español, ejercida por Pedro Sánchez; al presidente de Francia, Emmanuel Macron; al canciller de Austria, Sebastian Kurz; al portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, y a los primeros ministros de Grecia, Alexis Tsipras; Italia, Giuseppe Conte; Bulgaria, Boyko Borissov; y Malta, Joseph Muscat.

Los países convocados son los más elocuentes en materia de política migratoria, con posiciones que chocan entre sí y podrían bloquear las discusiones de la próxima cumbre europea, el 28 y 29 de junio.

Tras la amenaza del nuevo ministro del interior de Italia, Matteo Salvini, de impedir el desembarco en su país de inmigrantes rescatados por barcos de organizaciones no gubernamentales, su homólogo alemán, Horst Seehofer, anunció que pretende cerrar las fronteras de su país a todos los refugiados que ya hayan solicitado asilo en otro país europeo, contrariando la política de puertas abiertas ejercida hasta ahora por la canciller Ángela Merkel.

Los líderes europeos están invitados a estudiar la posibilidad de crear “plataformas de desembarque” fuera de las fronteras de la UE hacia donde se llevarían a los inmigrantes rescatados en alta mar.

La idea, planteada por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, consiste en desplazar a esos locales los centros de selección donde los funcionarios europeos separan a quienes tienen derecho a protección internacional de aquellos que se califican como inmigrantes económicos y, por tanto, deben ser repatriados a sus países de origen.

“Esas plataformas deberían permitir procedimientos rápidos para distinguir entre inmigrantes económicos y aquellos que necesitan protección internacional, de manera que se reduzca el incentivo a embarcarse en viajes peligrosos”, afirma el borrador de conclusiones de la cumbre, aún sujeto a cambios.

Otra preocupación de la UE es evitar que un inmigrante que haya solicitado asilo en un país luego de desplace a otro, creando desequilibrios en materia de acogida entre los 28 Estados miembros de la mancomunidad.