La canciller federal de Alemania, Angela Merkel, y el primer ministro de Polonia, Mateus Moraviek, lanzaron hoy aquí un llamado para que la comunidad internacional lleve a cabo renovados esfuerzos para proteger el ambiente del planeta.

Ambos encabezaron la segunda y última sesión del Diálogo de Petersberg sobre el Clima, el cual inició la víspera con la presencia de expertos de 35 países para discutir sobre los acuerdos y objetivos pactados en la Declaración Climática de París (COP21, diciembre 2015): el llamado IX Diálogo Petersberg.

El Diálogo de Petersberg es preparatorio del que habrá en diciembre en la ciudad polaca de Katovice, que es la siguiente gran conferencia internacional sobre el Clima.

Polonia tiene actualmente la Presidencia de ese gran encuentro internacional y la tarea en Katovice es, entre otros puntos, definir las reglas para la aplicación del Acuerdo de París.

Merkel reconoció que Alemania se había fijado metas ambiciosas en materia de protección climática para 2020, que no podrá alcanzar en la fecha fijada. "Por eso tenemos ahora las manos llenas de tareas que hacer para que podamos cerrar el hueco que ha quedado abierto", dijo.

La gran preocupación en Alemania es la contaminación a causa del tráfico vehicular, así como los edificios viejos y antiguos, que necesitan ser saneados para ahorrar emisiones.

En ese contexto, la canciller federal destacó la importancia de crear la comisión "Crecimiento, Cambio Estructural y Empleo" para abandonar el uso del carbón en la producción de energía. A fin de año deberá haber trazado el camino para dejar atrás la industria carbonífera, de la que dependen economicamente miles de personas.

Apuntó que lo importante de ese proceso es decirle a las personas que resultarán afectadas que los preparativos para ese cambio las incluyen, de manera que no lo resientan en sus ingresos.

Para ello la Comisión delibera sobre la transformación de los empleos en la industria del carbón, que es una de las grandes demandas de las agrupaciones del país en favor de la ecología.

En la Comisión están representados los trabajadores, el sector patronal, el político y las organizaciones en favor de la ecología.

La ministra alemana de Medio Ambiente, Svenia Schulze, declaró que uno de los grandes retos de su país es dejar atrás la industria del carbón. "300 años de una orgullosa tradición minera están acercándose al final", declaró.

Agregó que esa transformación se debe concebir y organizar tomando en cuenta todos los aspectos involucrados, como la situación en la que quedan los mineros del carbón y sus familias. Por eso el IX Diálogo de Petersberg de los dos últimos días en Berlín lleva el título "Transición Justa".

A su vez, el primer ministro polaco declaró que su país produce y utiliza ampliamente el carbón, pero que a pesar de ello, ha hecho progresos en materia de protección ambiental.

Al igual que Alemania y Polonia hay otros países donde la explotación del carbón es una importante actividad económica, pero esa materia prima es uno de los principales contaminantes de la atmósfera.

El presidente designado de la conferencia de diciembre, el polaco Michal Kurtyka, quien también es viceministro de Energía, manifestó por su parte que por eso el tema de la solidaridad social debe jugar un papel muy relevante en el evento en Katovice.

La ministra alemana de Medio Ambiente puntualizó que el objetivo de Alemania es que 65 por ciento de las energías que se usan en el país proceda de fuentes renovables.

“Queremos llegar al 65 por ciento del uso de energías renovables en 2030. El tema central del IX Diálogo es 'Transición Justa' porque se trata de cómo transformar la economía basada en las energías fósiles, como el carbón, en economías sostenibles. Para poder aplicar estos objetivos, Alemania diseñó el Plan Climático 2050", dijo.

“Este mundo no necesita más tumbas, sino más puentes. Este mundo no necesita más 'yo': necesita más 'nosotros'", defendió Schulze y reiteró la importancia de conseguir los objetivos climáticos pensando en clave global.

Pidió a todos los países que revisen sus políticas de medio ambiente. “Sólo un cambio socialmente justo podrá tener éxito”, dijo y lanzó la frase: “la protección climática no puede ser un proyecto de las élites, sino un deporte popular”.

La transición de la energía del carbón a una economía sostenible no será sencilla en Alemania, dada la elevada dependencia muchos puestos de trabajo en ese sector.

La zona de Lausitz, en Brandenburgo, es un buen ejemplo. Desde hace años se ha intentado convertir las actuales explotaciones mineras de carbón en, por ejemplo, lagos artificiales y ofertas de agroturismo. Por ahora, no se ha llegado a conseguir un plan económico sostenible que asegure que no se producirá una ola de desempleo masiva.