Un acuerdo entre Grecia y Macedonia para resolver la larga disputa sobre el nombre del país balcánico sufrió un revés en ambas naciones, ya que sus primeros ministros fueron criticados y el pacto está ahora sujeto a la aprobación de sus respectivos parlamentos.

En Atenas, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, enfrenta en el Parlamento un voto de desconfianza en su gobierno por el acuerdo que la víspera él mismo anunció haber alcanzado con su colega macedonio Zoran Zaev para cambiar el nombre de la Antigua República Yugoslava de Macedonia.

Los parlamentarios helénicos comenzaron poco antes del anochecer de este jueves a debatir una moción de censura contra Tsipras por el acuerdo que define el nombre del país vecino como República Macedonia del Norte, y se espera que las discusiones concluyan la tarde del próximo sábado.

La moción fue presentada por la opositora Nueva Democracia, cuyo líder Kyriakos Mitsotakis dijo tener la obligación ante el pueblo griego de “intentar evitar hipotecar el futuro de nuestro país con un acuerdo que va en detrimento de nuestros intereses nacionales”, reportó el periódico Ekathimerini.

En Skopie, el primer ministro macedonio Zaev enfrenta a su vez el rechazo del presidente del país, Gjorge Ivanov, a firmar el acuerdo argumentando que viola la Constitución. “Mi posición es definitiva, no cederé a ninguna presión, chantaje o amenaza”, declaró el mandatario.

Los primeros ministros de ambos países acordaron poner fin a una disputa de 27 años al renombrar al exestado yugoslavo, a fin de distinguirlo de la provincia griega que se llama Macedonia, ya que Atenas consideraba que llevar el mismo nombre daba a entender que la nación balcánica tenía derecho sobre ella.

La disputa había mantenido frías las relaciones bilaterales desde principios de los años 1990 e impedido que Macedonia ingresara a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por lo que la propia alianza militar celebró el acuerdo anunciado.

Sin embargo, llovieron las críticas hacia los dos líderes y la implementación de su acuerdo depende de los legisladores en ambas naciones.

Los opositores en Grecia rechazan cualquier uso del término “Macedonia” en el nombre del país vecino, mientras que en Macedonia los críticos ven cualquier modificación como una amenaza a su identidad nacional.