Un laboratorio para la reinterpretación del fenómeno urbano de la capital del país, es “Miradas a la ciudad: Espacio de reflexión urbana” que abre sus puertas en el Museo de la Ciudad de México tras el mantenimiento integral de sus ocho salas.

El pasado y presente de esta metrópoli se exploran mediante un recorrido social, histórico, artístico y antropológico.

Son instalaciones audiovisuales con luz neón, videos y vistas en 360 grados; asimismo, se observa el arte plástico, la poesía, fotografía, mapas, carteles, textos y otros objetos artísticos en la planta baja del recinto del Centro Histórico.

Durante la inauguración, José Ramón Amieva Gálvez, jefe de Gobierno de la Ciudad de México, destacó que, si bien fue importante la inversión económica para la restauración del Museo de la Ciudad de México, los resultados culturales, sociológicos y de expresión son positivos.

“Es una exposición contemporánea sustentada en nuestra historia, acompañada de nuestras tradiciones y fundamentada en sus personas. Encontramos también un espacio en el que Joaquín Clausell dio vida a una serie de ideas, de principios que le fueron acompañando para ser un habitante ejemplar de la ciudad”.

Indicó que “Miradas a la ciudad: Espacio de reflexión urbana” significa recuerdos e identidad que anima a adentrarse para conocer más.

“Mucho de lo que aquí vemos lo sabemos, pero queremos tener más información. Emociones personales, familiares, barriales y colectivas, es lo que despertó en mí este recorrido. Para conocer en dónde estamos es importantísimo saber de dónde venimos”, resaltó José Ramón Amieva.

Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura de la Ciudad de México, destacó que dicho museo ha asumido la vocación de ser un laboratorio interpretativo de la ciudad, la cual siempre está en transformación.

“Una ciudad como esta necesita pensarse, reflexionar sobre ella y asumir sus grandes retos, sus problemáticas completas; se trata de imaginar la ciudad futura, la ciudad que entre todos deseamos”.

Subrayó que no se puede hacer una foto fija de la ciudad, ya que cuando se hace de esta forma, de inmediato la misma metrópoli se transforma, Por ello, considera, se trata de comprender su belleza, asimilar su grandeza e historia que enorgullece.

“Miradas a la ciudad: Espacio de reflexión urbana” contó con la coordinación curatorial general de Mediapro Exhibitions, del director del Museo de la Ciudad de México, José María Espinasa, y del antropólogo Alejandro Salafranca.

La muestra está dividida en ocho salas que abarcan el urbanismo, historia, cultura, política y diversidad poblacional existentes en la capital:

“La ciudad”, “La cuenca del Anáhuac”, “Agua y ciudad”, “Arte, arquitectura y urbanismo”, “De Tenochtitlán a la CDMX”, “Ágora”, “Palabrero” y “Espacio público”.

“Se trataba de recrear un espacio de reflexión urbana, un espacio permanente para escudriñar la ciudad, mirarla, repensarla, recrearse en ella, criticarla, abominarla, mimarla, quererla, odiarla, soñarla. Todo ello desde la más profunda verdad, desde la sinceridad y la libertad absoluta de expresión”, explicó el curador Alejandro Salafranca.

Mencionó que las “Miradas a la ciudad” no son las únicas posibles, tampoco son las más amables ni las más complacientes, pero son sinceras, transversales, sociales y ácidas.

“Lo que no son es autocomplacencia, conformismo, igualismo, ni belleza impostada. Son ocho espacios, siete miradas que enfrentan el escrutinio a nuestra ciudad de ciudades con la legítima ambición de abrazarla, entenderla y psicoanalizarla para reflexionar y contribuir generosamente a transformarla”, puntualizó.

Con la inauguración del espacio expositivo permanente, el Museo de la Ciudad de México también reabre el Estudio de Joaquín Clausell (1866-1935), una de las joyas artísticas que alberga el antiguo Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya.

El costo de la entrada para ambas atracciones es de 32 pesos con descuentos. El miércoles es libre. Los horarios son de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas.