Los robots "Cucho", "Espanto" y "Benito Bodoque", que han obtenido premios importantes, recibían los últimos ajustes a sus sistemas mecánico-eléctricos de sus creadores para tenerlos listos en la lucha de sumo que se avecinaba.

En la pista de línea también se observaba un intenso movimiento de estudiantes de primaria, secundaria y vocacional, todos buscaban probar su pequeña maquinaria para que funcionara a la perfección a la hora de la competencia.

Los pequeños Moisés Zagursky y Maguen David, del Colegio Eduardo Laniado, buscaban con sus ojos "vivarachos" a sus maestros para saber dónde iba a competir “El Rey Arturo”.

Comentaron que lo construyeron durante el recreo y con el apoyo de sus profesores. “La escuela nos da el material y nosotros les presentamos nuestro proyecto que fue aprobado y de inmediato empezamos a construirlo”.

Hemos participado, dijeron, en dos torneos y nos ha ido muy bien y esperamos que en este Segundo Torneo Internacional Robot Sumo Competition MX-SNTE nos vaya bien.

Sobre las mesas de trabajo se veían desarmadores, tornillos, soldadura, alambre y pistolas para soldar. Niños, niñas y jóvenes daban los últimos detalles a sus robots.

“Escumito” fue el robot que más llamó la atención, pues baila, juega futbol, camina y compite en sumo. Incluso, si se le colocan sensores en la cabeza identifica a sus compañeros, expresó.

Gabriela de Jesús López Ruiz, quien lo construyó y pertenece al Club de Bio-Robótica, mencionó que su robot de inteligencia artificial tiene 16 grados de libertad y además es un prototipo de combate.

Luis Iván Castillo, de noveno semestre de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) Azcapotzalco y David Gaytán, del Politécnico Texcoco, indicaron que sus robots “Cucho”, “Espanto” y “Benito Bodoque”, son prototipos que han sufrido algunas modificaciones, con el fin de hacerlos más competitivos.

Eso, añadieron, “nos ha permitido ganar en varios torneos y obtener premios entre mil y tres mil pesos y casi siempre ocupan los primeros lugares".

Explicaron que sus pequeñas máquinas están teledirigidas y pueden realizar tareas de exploración y rescate entre otras. “Hay empresarios que se nos acercan para apoyarnos con aluminio, cable, soldadura, pues construir un robot tiene un costo de entre 12 mil y 20 mil pesos.”

José Hanono y Jacob Amsili, del Colegio Hebreo Maguen David, están en su primera competencia de robot y no saben qué nombre ponerle, si "Aniquilador", "Maléfico" o "Pavo Ranger", ambos estaban nerviosos, pues temían que su aparato fuera destruido por su enemigo.

“Hemos realizado cinco modelos pero algunos se caían o se tropezaban. La escuela nos apoya con becas, además hay un club en donde recibimos apoyo de maestros y asesores”.

Apuntaron que en este robot se tardaron como cinco semanas para hacerlo “va a participar en una lucha de sumo y vamos a ver cómo nos va”.

Por su parte, Carlos Gómez, secretario técnico “B” de la Sección 60 del SNTE, afirmó que México es una potencia en robótica a nivel internacional y en las competencias en las que participa siempre ocupa los tres primeros lugares.

Hizo notar que en este certamen que organiza el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) junto con el Instituto Politécnico Nacional (IPN) participan 300 robots con 700 personas.

“Quienes ocupen los primeros lugares reciben un patrocinio por parte del SNTE y del IPN para que puedan competir en Japón, Colombia y Ucrania. “El nivel que tenemos es muy bueno y estamos al tú por tú con estudiantes japoneses”, agregó.

Guadalupe Alejandro Garduño López, secretario general de la Sección 60, manifestó que en estos eventos se ve que la calidad de la educación en el país ha venido mejorando de manera importante. “Vemos cómo funciona el binomio alumno-maestro”.

En tanto, el secretario académico del IPN, Emmanuel Alejandro Merchán Cruz, consideró que con este tipo de eventos se puede ver la vinculación que se puede dar entre la educación y la tecnología.