Un estudio de especialistas de la Universidad de Nueva York (NYU, por sus siglas en inglés) demostró que los estudiantes multilingües en Estados Unidos mejoraron su rendimiento académico, por lo que descartó que las escuelas fallen en su modelo educativo.

Michael Kieffer, profesor asociado de alfabetización de la Escuela de Cultura, Educación y Desarrollo Humano Steinhardt de NYU, desafió la percepción de que los estudiantes multilingües en los Estados Unidos tengan un rendimiento bajo y que muestren poco progreso académico.

Los estudiantes multilingües, que hablan un idioma o más de uno aparte del inglés, han mejorado sustancialmente en lectura y matemáticas desde 2003.

“Esta nueva investigación desacredita el mito común de que los estudiantes multilingües han progresado poco en los logros académicos en los últimos años, y que las escuelas estadunidenses fallen a estos estudiantes”, destacó en un comunicado la NYU.

Michael Kieffer y la también investigadora Karen D. Thompson, analizaron datos de la Evaluación Nacional de Progreso Educativo de 2003 a 2015. Los datos demostraron que, aunque todos los puntajes de los estudiantes mejoraron en los grados cuarto y octavo, los obtenidos por alumnos multilingües mejoraron de dos a tres veces más que los estudiantes monolingües en lectura y matemáticas.

La investigación también sugiere que el conjunto de cambios en la política que se produjeron entre 2003 y 2015, pudo haber incidido para que las escuelas fueran en la dirección correcta al atender a estudiantes multilingües.

Ante esos resultados, Kieffer consideró que los diseñadores de políticas deben saber que "cuando observamos a una población más amplia de estudiantes multilingües, descubrimos un progreso notable".

En tanto, Karen Thompson, de la Facultad de Educación de la Universidad Estatal de Oregón, afirmó que "a pesar de la percepción dominante de que los estudiantes multilingües han progresado poco en los últimos años, nuestros hallazgos indican que hay evidencia real de progreso para esta población".

Esta investigación fue apoyada por la Fundación Spencer, la Fundación William T. Grant y el Instituto de Ciencias de la Educación en el Departamento de Educación de Estados Unidos.