Convencido de llevar más de 60 años jugando como cuando era niño, interpretando personajes ajenos a él, el actor José Sacristán recibió hoy el Premio Luis Buñuel de la edición 46 del Festival Internacional de Cine de Huesca.

"He tenido la suerte de vivir jugando a que otros crean que soy lo que no soy", dijo al presentarse ante los medios de comunicación con motivo de la concesión del galardón.

Sacristán, con 80 años cumplidos en septiembre pasado, originario de Chinchón, municipio madrileño donde Mario Moreno "Cantinflas" rodó parte de "La vuelta al mundo en 80 días", recordó como de niño, al ir al cine en ese lugar, se imaginó poder ser el gángster, el policía o todos los personajes que veía en la pantalla.

"Ese muchacho descubrió que hay un oficio en el que eso era posible y se llama ser actor. Yo no tenía vocación de actor sino del seguir siendo un cisne negro o D'artagnan, pero tengo la inmensa suerte de llevar más de 60 años jugando como cuando era niño poniéndome las plumas de las gallinas en la cabeza ante mi abuela", expresó.

Tras asegurar que lo que más le gusta es la consecución de conservar el sueño de un crío, recalcó que si esto es cultura o es arte, mejor que mejor, "pero aún más, si el compañero de juegos es Shakespeare, Quevedo, o Lope de Vega, mejor que mejor".

Sobre el premio que este miércoles recibe, Sacristán sostuvo que es un privilegio enorme haber logrado un sueño que consideraba prácticamente inalcanzable, teniendo la fidelidad de un grupo de personas que se interesan por mi trabajo y con reconocimientos como el de Huesca a través de un gigante de la dimensión de Buñuel.

"Le conocí de paso en la oficina de Damián Rabal y Paco era como mi hermano, algunas veces en la oficina de Rabal tuve ocasión de saludarlo", compartió.

José Sacristán cuenta con una carrera de más de seis décadas. Desde su debut en los 60 sobre las tablas del teatro Infanta Isabel hasta su último largometraje, acumula más de 100 películas con títulos como "Asignatura Pendiente", "Un hombre llamada Flor de Otoño" o "El muerto y ser feliz".

Con estos dos últimos títulos se alzó con la Concha de Plata al mejor actor en el Festival de Cine de San Sebastián, mientras que con "El muerto y ser feliz" de Javier Rebollo se llevó también el Premio Goya.

Otros certámenes como Valladolid, Málaga o Gijón también le han rendido tributo con sus máximos reconocimientos, además de ser distinguido con la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes.

Su carrera en teatro ha brillado de igual forma que la cinematográfica y hace dos años el Premio Nacional de Teatro Pepe Isbert.

Por su lado, la televisión también se ha rendido a su talento, protagonizando algunas de las series recientes de mayor audiencia como "Tiempos de Guerra" o "Velvet", cuyo éxito traspasó fronteras hasta convertirse en una de las producciones más populares en toda Iberoamérica.