El aumento de la tasa de interés referencial en un cuarto de punto porcentual, de 1.75 a 2.0 por ciento, por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, mantendrá la presión sobre el real brasileño, una de las divisas más devaluadas respecto al dólar en los últimos meses.

Desde marzo pasado, el real se depreció más de un 20 por ciento respecto al dólar, pasando de 3.25 a 3.92 unidades por divisa estadunidense, su menor nivel desde marzo de 2016, en vísperas del juicio político a Dilma Rousseff.

El Banco Central de Brasil, que cuenta con más de 300 mil millones de dólares en divisas, usó en los últimos días más de 11 mil millones de dólares en swaps          –contratos de compra de dólar a futuro- para intentar frenar la presión alcista, pero la moneda local se mantiene en 3.7 unidades por dólar.

Este miércoles, la entidad brasileña volvió a actuar con fuerza, con cuatro mil 500 millones de dólares en tres operaciones de swaps cambiarios destinadas a mitigar el impacto del anuncio de la Reserva Federal (Fed).

El segundo incremento de la Fed en lo que va del año y la posibilidad de que el banco central estadunidense pueda volver a subir los tipos de interés supone una presión añadida para Brasil, que en octubre próximo celebrará unas inciertas elecciones presidenciales y cuya economía está prácticamente estancada.