En la Ciudad de México existen 163 mil 355 viviendas desocupadas en las cercanías del transporte masivo, cuyas edificaciones representarían una solución habitacional para aproximadamente 600 mil personas, aseguró el coordinador de Desarrollo Urbano del Instituto de Políticas para el Trasporte y Desarrollo (ITPD), Santiago Fernández Reyes.

“Esto es una tragedia pues es vivienda que ya está construida y bien ubicada pero que por la incapacidad de generar sinergias positivas entre transporte y desarrollo, se está desperdiciando como oportunidad”, resaltó al participar en un encuentro con medios, organizado por la consultora Sidehouse.

Indicó que las viviendas sin ocupar en los alrededores de puntos relevantes del transporte público en la capital, se encuentran principalmente en áreas aledañas a las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, el cual es de los más importantes en la metrópoli.

Si bien la política pública local en materia de desarrollo urbano refleja avances importantes, también admitió que la misma ha sido en su ejecución bastante limitada al no implementarse de una forma integral en donde se incluya el bienestar de quienes habitan en el área.

Ejemplo de lo anterior, dijo, es que los Centros de Transferencias Modal (Cetram) establecidos con la participación de la iniciativa privada para el reordenamiento de paraderos de autobuses sí resolvieron ciertas problemáticas de las zonas en las que se encontraban, sin embargo, faltó pensar en la reconversión integral de todo el vecindario.

“Hay muchas oportunidades en nuestras ciudades, con centros urbanos de uso de suelo muy mezclados, con una infraestructura y espacios públicos pero no hemos volteado a verlos hemos preferido construir fuera y se han abandonado los centros de trabajo”, destacó.

Consideró que para garantizar que las intervenciones y políticas públicas en temas de desarrollo urbano tengan un mayor beneficio para todos los habitantes se debe considerar incluir incentivos fiscales a desarrolladores para que cumplan con otros requerimientos de mejora en las zonas de construcción.

“Las políticas de parquímetros nos pueden generar recursos para mejorar el espacio público al mismo tiempo que desincentivamos el uso del automóvil, también requerimos de coordinación entre las diferentes instituciones”, añadió.