El ensamble Tambuco celebró esta noche el centenario del Teatro la Ciudad Esperanza Iris, con un concierto de gala que incluyó el estreno mundial de dos piezas: ‘Iris’, de Héctor Infanzón, obra comisionada para tal festejo y ‘Ekzilo II’, de Felipe Pérez Santiago.

Nominado en cuatro ocasiones a los premios Grammy, y considerado uno de los grupos más innovadores en el mundo, Tambuco, el cuarteto integrado por Miguel González, Alfredo Bringas, Raúl Tudón y Ricardo Gallardo, sorprendió a propios y extraños con “Iris”, una obra para conmemorar el Primer Centenario del Teatro de la Ciudad.

La pieza conjuga el talento del ensamble fundado en 1993, con la maestría del piano y Héctor Infanzón y la encantadora voz de la mezzosoprana Katalin Károlyi, quien posee un extraordinario timbre vocal.

La obra arranca con la dulce voz de la mezzoprano, quien aparece depositando un par de flores en un gran florero situado en el primer balcón del lado izquierdo del teatro; en instantes, Tambuco hace sonar las marimbas suavemente y, minutos después, entran las melódicas notas musicales de Infanzón.

La pieza es cautivadora, con sonoridades bajas por lo que hace a la voz de la cantante, así como las tibias y contrastantes notas de Tambuco y de Infanzón, que es quien se encarga de cerrar la obra tomando del brazo a la mezzosoprano, quien, camina cantando suavemente hasta encenderse detrás del telón.

Antes, el ensamble inició su participación con “Estudio Geométrico 1”, de José Luis Castillo, seguido de “Quatuor y II. Assez Vif, Tres rythmé”, del compositor Maurice Ravel, una obra en la que se hacen presentes las marimbas.

En la segunda mitad, Tambuco derrochó talento con un estreno mundial más, “Ekzilo II”, del compositor Felipe Pérez Santiago, una obra con la que se rinde homenaje a todas las victimas del exilio de la Guerra Civil española.

La gala continuó con la pieza “Malllet Quartet”, de Steve Reich, seguida de “Sippal, dobbal y nádihegedúvel”, de Gyorgy Ligeti, esta última acompañada nuevamente con la voz de la mezzosoprano, cuyo repertorio se concentra en la ópera barroca, la música de cámara y la contemporánea.

Pífanos, tambores y violines engalanaron esta obra que, al final resultó, un deleite.

Vale destaca que a lo largo de su trayectoria, Tambuco ha recibido reconocimientos de instituciones nacionales e internacionales, entre ellos, el Japan Foundation Award for Arts and Culture, máxima distinción que el gobierno japonés confiere a un artista.