El actor mexicano Joaquín Cosío, conocido por su personaje de “Cochiloco” en el filme “El Infierno”, debutará en el ámbito operístico con la obra “El juego de los insectos”, que se presentará en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, los días 3, 7, 10 y 12 de junio.

Cosío, quien participó en el filme “Quantum of Solace” de la saga de James Bond, anunció hoy en la Sala Adamo Boari del palacio de mármol, que se encuentra muy contento por estar en ese proyecto operístico.

Aunque reconoció que en un principio cuando le llegó la propuesta, dijo “para que me quieren”, pensando para este formato tradicional de los intérpretes del bel canto.

Entre bromas, señaló que para bien del género operístico y del público, no canta, solo interpreta el personaje de “Vagabundo”, que es hermoso y que disfruta.

“El trabajar en este proyecto y con el maestro Claudio Valdés Kuri, quien es uno de los jóvenes directores mexicanos, transgresor y siempre en la búsqueda, me regala un personaje teatral y en un formato al mismo tiempo tradicional, y me ha hecho trabajar sobre manera para intentar estar a la altura del trabajo creativo y de los cantantes”, expresó el actor.

También dijo que nunca pensó estar en un reparto de una ópera, y por lo tanto será una experiencia que estará disfrutando y bebiendo de esa fuente, lo mejor posible.

Para Cosío, el “Vagabundo” representa un personaje que ha perdido la ilusión y asume la vagancia como una posibilidad de vida en la búsqueda de aquello que le regrese la esperanza.

Una de esas experiencias o búsquedas es en el mundo de los insectos, donde él piensa que posiblemente podría encontrar algo y es así donde el "Vagabundo" justifica esa entrada al mundo fantástico de las hormigas, las larvas y las mariposas.

“La primera invitación y el primer gran atractivo de aceptar este proyecto fue que me haya llamado Claudio Valdés, un director a quien respeto mucho y he disfrutado montajes extraordinarios. Lo veía distante, porque mi trabajo se ha ido por otra parte, es decir luego soy un personaje duro y mal encarado”, explicó.

Asimismo, aceptó que tuvo muchas dudas, porque no es acróbata, ni músico, por ende rechazaría trabajar en la ópera, porque no podría dar maromas a su edad o escalar alturas inmensas.

Por lo que se sintió un poco atemorizado, pero reconoció que no lee partituras y en el aspecto musical no se considera virtuoso ni mucho menos, pero ellos aceptaron de alguna manera sus limitaciones y en ese sentido acepté inmediatamente.

“Para mí ha sido un camino de mucha incertidumbre, pero al mismo tiempo de una fascinación absoluta, es decir el primer ensayo viendo a los jóvenes tranquilo y luego ver la potencia con que cantan y hasta este momento no he dejado de asombrarme y de sentirme agradecido y ojalá esté a la altura”, concluyó.

“El juego de los insectos”, con música de Federico Ibarra, libreto de Verónica Musalem, bajo la dirección escénica de Claudio Valdés Kuri, que cuenta con la participación de la Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección concertadora de Guido Maria Guida, se presentará en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.