El exalcalde de Bogotá y exjefe de la otrora guerrilla Movimiento 19 de Abril (M19), Gustavo Petro, se ha convertido en un fenómeno de masas en la actual campaña para la elección presidencial de Colombia de este 27 de mayo, con su movimiento Colombia Humana.

Petro escogió las plazas públicas de pequeños y medianos municipios y en las grandes ciudades para exponer su programa de gobierno, apoyado por una coalición de partidos y organizaciones sociales de izquierda.

El 17 de mayo cerró campaña en la emblemática Plaza de Bolívar, centro de los poderes de Colombia, con más de 60 mil simpatizantes que se congregaron incluso en las calles aledañas.

Esta movilización no se había visto en Bogotá desde 1948, cuando el líder liberal Jorge Eliecer Gaitán logró concentrar a miles de sus partidarios semanas antes de su asesinato, un magnicidio que desencadenó la violencia política liberal-conservadora, que en 10 años dejó más de 300 mil muertos.

Durante esta campaña política por la presidencia de Colombia, Petro estima que logró reunirse con más de un millón de personas, para retar al establecimiento y sus candidatos tradicionales, que lo ven como una amenaza y una réplica del extinto presidente venezolano Hugo Chávez.

La revista Semana, al analizar la concentración del 17 de mayo, aseguró que “es difícil que un contradictor político de Petro subestime lo que ha logrado en la plaza pública. A algunos incluso –y de dientes para adentro, por supuesto- esa capacidad de convocar mareas de gente adonde vaya les produce físico miedo”.

Petro, quien muestra con orgullo sus programas sociales cuando fue alcalde de Bogotá, empezó a subir en las encuestas, situado en todas en segundo lugar con entre 25 y 27 por ciento, después del candidato de la coalición de derecha Iván Duque, que suma entre 31 y 36 por ciento de preferencia electoral.

El margen de error de las encuestas es de 3.5 por ciento, por lo que es natural que sus contrincantes para ocupar la silla presidencial en la Casa de Nariño estén preocupados y hayan prendido sus alarmas en sus sedes de campaña.

El mensaje que sus contrincantes están mostrando en su propaganda política, especialmente Duque y el exvicepresidente Germán Vargas Lleras, se orienta a contener a Petro y evitar el supuesto peligro de vivir una situación como la de Venezuela.

Cuando las firmas encuestadoras preguntaron por los miedos del elector, aparece un 40 por ciento que no quiere que Colombia se vuelva como Venezuela, pero sólo 20 por ciento asocia a Petro con esos temores.

Los politólogos y analistas de encuestas apostaban a que Petro tendría un techo en la intención de voto de entre 18 y 22 por ciento, pero para el cierre de campaña, el candidato de Colombia Humana no tiene techo, y la verdad se conocerá en las urnas este 27 de mayo.

Petro y su campaña electoral también están en alerta máxima, porque creen que se está fraguando un fraude el 27 de mayo para sacarlo de disputa por la presidencia de Colombia en una segunda vuelta el 17 de junio.

¿Quién es este dirigente político, que ha logrado movilizar a los sectores más pobres de Colombia y amplias franjas de jóvenes y clase media?

Gustavo Francisco Petro Urrego nació en el municipio de Ciénaga de Oro, en el caribe colombiano Córdoba, y viene de una familia humilde que la pequeña ciudad de Zipaquirá, en el central departamento de Cundinamarca. Estudio en el colegio público, el mismo donde se formó en su bachillerato, el Nobel Gabriel García Márquez.

Terminó con una beca sus estudios de economía, en la Universidad Externado de Colombia y a los 21 años, Petro fue personero y a los 22 concejal independiente de Zipaquirá. Desde allí se vinculó a la guerrilla del Movimiento 19 de Abril (M19).

En el gobierno de Julio César Turbay Ayala (1978-1982) fue encarcelado como militante del M19 y cuando salió en libertad, trabajó con los jefes del grupo insurgente, Carlos Pizarro y Antonio Navarro, en busca de un acuerdo de paz, el cual fue firmado el 9 de marzo de 1990.

Petro fue considerado uno de los mejores congresistas en la última década en Colombia, con denuncias argumentadas sobre los grupos paramilitares de extrema derecha y sus conexiones con la clase política y empresarial, el narcotráfico, la corrupción, los cárteles dentro del sistema judicial, y las ejecuciones extrajudiciales.

Luego ganó las elecciones para la Alcaldía de Bogotá (2012-2015), con su lema “Alcalde de la Bogotá Humana"; en su mandato se declaró enemigo de la segregación y de la desigualdad, y defendió el derecho al agua y la biodiversidad.

Petro es adorado en amplios sectores populares de la capital colombiana, que concentra más de 8 millones de habitantes, porque logró reducir la pobreza multidimensional en un 50 por ciento en Bogotá.

Entre 2012 y 2014 fue la única ciudad colombiana que alcanzó un solo dígito en este indicador, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia (DANE).

Bogotá logró ser la quinta ciudad más inteligente de América Latina entre 148 ciudades, por sostenibilidad y calidad de vida, según el Centro de Globalización y Estrategia de la IESE Business School en el 2015.

La ciudad de Bogotá recibió en 2013 el Premio Mundial “Liderazgo Climático y Ciudad” (otorgado por el grupo de ciudades C40 y la compañía alemana Siemens) por fomentar el transporte urbano híbrido y eléctrico.

En la alcaldía de Petro, se redujo la tarifa del agua para tres millones de personas que pudieron obtener seis metros cúbicos gratuitos por mes a través del mínimo vital, entre muchos otros programas sociales que quiere replicar si logra ganar la presidencia de Colombia.