El cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, protagonista indiscutido del pontificado de Juan Pablo II, falleció hoy en Roma a la edad de 88 años por causa de un tumor hepático.

“Recibí la noticia del fallecimiento del querido cardenal Darío Castrillón Hoyos y deseo expresar sentimientos de condolencias al Colegio Cardenalicio, a los familiares y a los estimadores del finado purpurado”, escribió el Papa Francisco en un telegrama.

En el texto, dado a conocer por la sala de prensa de la sede de la Iglesia católica, recordó “con ánimo agradecido” su “generoso servicio” a la Iglesia, especialmente como prefecto de la Congregación para el Clero y presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, ambos puestos en el Vaticano.

“Elevo fervientes oraciones de sufragio para que el señor, por encomienda de la Virgen María, lo acoja en el gozo y la paz eterna y envío la bendición apostólica a cuantos comparten el dolor por la desaparición de tan benemérito servidor del evangelio”, añadió.

El deceso ocurrió a las 01:15 hora local (00:15 GMT) mientras se encontraba internado en el hospital Campus Bio-Médico. Su última aparición pública había sido en la pasada misa de Pascua, presidida por Francisco en la Plaza de San Pedro.

Desde entonces su salud comenzó a empeorar, con varias internaciones que alternaba con periodos de reposo en su departamento, ubicado en la Piazza della Città Leonina y a pocos pasos de la plaza vaticana.

En febrero había festejado por todo lo alto 20 años de su creación como cardenal, en una fiesta que compartió con su colega y amigo, el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán.

Ambos fueron grandes protagonistas durante el pontificado de Karol Wojtyla, Castrillón como prefecto de la Congregación para los Obispos y Lozano como presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud.

Nacido en Medellín el 4 de julio de 1929, había ingresado a temprana edad al seminario menor de la diócesis de Santa Fe de Antioquia, posteriormente pasó al de Santa Rosa de Osos donde prosiguió su formación.

Completó sus estudios y obtuvo el doctorado en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. También estudió Sociología en la Universidad de Lovaina en Bélgica.

El 26 de octubre de 1952 fue ordenado sacerdote en la Iglesia de los 12 Apóstoles de Roma, luego regresó a Colombia donde ejerció su ministerio sacerdotal primero como vicario parroquial y después como párroco.

A sus 41 años se convirtió en obispo. El 2 de junio de 1971, el Papa Pablo VI lo designó como obispo coadjutor de Pereira. Como titular, condujo los destinos de esa diócesis por 21 años.

En el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) fue primero secretario general (1983-1987) y después presidente (1987-1991). Designado Arzobispo de Bucaramanga en 1992, cuatro años después el Papa Juan Pablo II lo llamó a Roma como prefecto de la Congregación para el Clero.

El mismo pontífice polaco lo nombró cardenal el 21 de febrero de 1998. En el año 2000 lo nombró también presidente de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”, el organismo de la Curia Romana responsable del acercamiento con los “tradicionalistas” seguidores de Marcel Lefebvre.

El 31 de octubre de 2006 dejó la Congregación para los Obispos y el 8 de julio de 2009 la presidencia de la Comisión “Ecclesiae Dei”, al cumplir los 80 años. Su cuerpo será llevado y sepultado en la Catedral Metropolitana de Medellín, como él mismo lo solicitó en una carta escrita antes de morir.