El Hospital Infantil de México “Federico Gómez” cuenta con tecnología de vanguardia que permite diagnosticar, con más del 90 por ciento de precisión y reduciendo tiempos, diversos padecimientos como autismo, epilepsia, síndrome de Asperger y trastorno por déficit de atención con hiperactividad, entre otros.

El médico adscrito al Departamento de Neurología del Hospital Infantil de México, Juan Carlos García Beristain, informó que debido a que reciben alrededor de nueve mil pacientes al año con diferentes padecimientos del área neurológica, se han dado a la tarea de mantener sus herramientas de trabajo actualizadas.

“Con el paso el tiempo, hemos podido adquirir equipos de electroencefalografía de última generación, que es un equipo que nos permite observar la actividad eléctrica cerebral de cada paciente, así como un resonador magnético que permite tener imágenes cerebrales en alta definición”, describió en entrevista con Notimex.

El especialista comentó el equipo de encefalografía también se utiliza para realizar monitoreos prolongados en pacientes con epilepsia refractaria (aquella que no responde al uso de dos medicaciones antiepilépticos) y que por tanto son candidatos a cirugía de epilepsia.

“Hacemos monitoreo que en ocasiones duran un día, en los que se conecta a los pacientes con el aparato y nos permite observar si existen o no descarga epilépticas. Además, nos ayuda a realizar estudios polisomnográficos, que son estudios de sueño en pacientes pediátricos que hacemos durante toda la noche”, subrayó.

El egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) añadió que también cuentan con aulas virtuales, para que los pacientes que acuden a consulta externa lo hagan de una forma divertida, además de que para ellos es más fácil identificar qué tipo de trastorno padecen.

“Les colocamos unos lentes de realidad virtual bajo un sistema que se llama aula (desarrollado en España), en el que se colocan los lentes y posiciona al niño en un salón de clases en donde tiene compañeros a los lados, profesor al frente del salón y se le va pidiendo que actué bajo ese ambiente escolar con algunos ejercicios muy sencillos con un pulsador que tiene en su manita”, describió.

Después, explicó, se pide que ejecute ejercicios y al mismo tiempo se le incluyen distractores, lo que permite determinar si el paciente tiene datos de distracción, ya que los lentes ayudan a determinar los movimientos oculares y ver cuántas veces sale del foco de atención.

“De alguna forma nos ha servido porque es una prueba dinámica y divertida para los pequeños y tiene una sensibilidad por arriba del 92 por ciento”, apuntó.

Este tipo de pruebas son rápidas, duran alrededor de 14 o 16 minutos, por lo que al día se dan de 50 a 55 consultas, acotó.

En cuanto a los tratamientos, García Beristain especificó que una vez que tienen el diagnóstico, se instaura el tratamiento adecuado.

“Desafortunadamente tenemos un gran número de demanda en consultas y de repente se vuelve difícil tener un seguimiento estrecho con los pacientes. Por lo que intentamos capturar a la mayoría, nos quedamos con pacientes que no solo tienen trastorno por déficit de atención, sino también autismo u otros trastornos combinados, para darles un manejo más integral”, precisó.

Posterior al diagnóstico, el neuropediatra puntualizó que lo que se hace es establecer tratamientos cuando es necesario; de alguna manera nos apoyamos con los sistemas externos del hospital con otros hospitales, para seguimiento de terapias y estudios neuropsicológicos.

Lo anterior, señaló que se realiza dependiendo del nivel de avance respecto a cada trastorno. Primero, detalló, se canaliza con un pediatra para considerar el requerimiento del paciente y ver si necesita la atención de tercer nivel, que es de alta especialida