El movimiento universitario y la sociedad civil reiterarán al gobierno que la agenda central es el cese de la represión a las protestas y la restauración de la democracia, a un mes de haber iniciado el movimiento.

Ningún otro tema será aceptado a discutir en lo inmediato para salir de la crisis política y social, aseguraron los representantes de los sectores que conforman la nueva Alianza Unidad Cívica por la Justicia y la Democracia.

“Consideramos como objetivo del diálogo nacional la justicia y el análisis de la situación de la democracia en Nicaragua”, expresaron los estudiantes, los sectores de la sociedad civil, académico y laboral.

Las partes enviaron una carta, donde definen su agenda, al cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que actúa como mediador y testigo en los diálogos.

En estas negociaciones participan universitarios, la sociedad civil y los campesinos con el gobierno del presidente designado por el poder electoral, Daniel Ortega.

El movimiento universitario y la sociedad civil precisaron que la manera de lograr la justicia y la restauración de la democracia es que Ortega acepte “el cese inmediato de la represión en todas sus formas".

Además exhortan a la "la investigación de todas las violaciones de derechos humanos por la CIDH y el alto comisionado de derechos humanos de la ONU, que debe ser para determinar la responsabilidad de los crímenes para su enjuiciamiento”.

Y “la recuperación de la institucionalidad democrática para que se dé la auténtica democracia en nuestro país, de acuerdo a la Carta Interamericana (de los países miembros de la Organización de Estados Americanos)...".

Sin embargo, el gobernante no muestra voluntad política para superar la crisis social, ya que los grupos paramilitares de la Juventud Sandinista y los antimotines de la Policía Nacional siguen con la represión y asesinando a manifestantes, reportó el diario La Prensa.

Prueba de la postura intransigente de Ortega es el hecho de que el mismo día de instalación del diálogo, el miércoles pasado, los paramilitares orteguistas atacaron en la noche la Catedral de Jinotega, donde se le dio refugio a los estudiantes que protestan contra el régimen.

Y este jueves los ataques siguieron en la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), donde un joven de 16 años murió; y en Masaya, el asedio y saqueo de comercios continuó por parte de las turbas lanzadas por el régimen de Ortega.

Carlos Tünnermann, representante de la sociedad civil, afirmó que no aceptarán que Ortega pretenda imponer en el diálogo el tema del Seguro Social, “porque si bien es importante, pasó a ser un tema sectorial”, que se abordará posterior al de la democracia.

Desde que inició el movimiento, el pasado 18 de abril en León, cuando un grupo de jubilados decidió protestar contra las reformas a la Ley de Seguridad Social (ya derogadas), 56 personas han muerto.

La represión se extendió a la Universidad Centroamericana (UCA), a manos de la Juventud Sandinista que golpearon a miembros de la sociedad civil y periodistas.

La Policía Nacional estaba presente en el lugar, pero no hizo nada para frenar el ataque que continuó en las instalaciones de la UCA, donde las turbas orteguistas irrumpieron y destruyeron parte del inmueble.

Los primeros en rebelarse fueron los estudiantes de la Universidad Nacional Agraria (UNA), luego la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli) y la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).