La directora de la Secretaría para las Américas de la Organización Internacional del Turismo Social, Verónica Gómez, expuso que el turismo también debe ser un promotor de paz y de construcción ciudadana.

“Pero debemos tener cuidado en los efectos negativos y atender los focos rojos en México y América Latina; el turismo puede ser inclusivo y constructor, aunque tiene límites que si se rebasan pueden causar el efecto contrario”, abundó durante el diálogo “Las joyas verdes”, en el marco del Foro Vidanta.

El turismo social, explicó, tiene una visión humanista, que genera ciudadanía y busca que más personas tengan acceso al ocio turístico, pues si bien casi todos los países del mundo, de manera implícita o explícita, reconocen el derecho de vacaciones de sus ciudadanos, no en todas se aplica.

“Ahora, tras una evolución y en un contexto en el que el turismo crece exponencialmente, han aparecido nuevas variables sobre las que tenemos que trabajar, ya hay más gente viajando y se necesita encausar los flujos de personas; hay que dejar de lado la imagen estética y poner una mirada ética a esta actividad ante el reto de la sobredensificación”, puntualizó.

Por su parte, Carola Diez, directora de la Fundación Haciendas del Mundo Maya, señaló que desde el lado empresarial, el reto es aprender a dialogar, resolver conflictos y entender los espacios interculturales donde se desarrolla el turismo.

Añadió que todas las empresas turísticas deben contar con iniciativas de conservación del patrimonio cultural y natural y al mismo tiempo verlos como un valor mexicano verdadero que permite hacer diferencial el turismo y volverlo una experiencia.

La construcción del diálogo intercultural es fundamental, el tema de turismo comunicatorio es un foco por atender a través de la conversión hacia la formalidad y la sostenibilidad.

“Se trata de cambiar el modelo turístico, no de mejorarlo, no es implementar iniciativas mejoradas, es construir el puente que nos lleve al ideal, el mundo en el que tenemos que vivir”, expuso.

Consideró que los jóvenes deben integrar en sus futuras práctica la identificación con el patrimonio cultural, valorar la complejidad y diversidad de actores que interactúan en el sector turístico.