La Corte Suprema de Chile rechazó hoy un recurso judicial que tenía paralizado el pago de unos 11.1 dólares a cada chileno mayor de 18 años, en el marco de un escándalo de colusión en el mercado de toallas de papel o papel tisú que se produjo por 11 años.

El máximo tribunal de justicia rechazó un recurso interpuesto por comunidades indígenas del sur chileno que buscaba dejar sin efecto el acuerdo compensatorio por "discriminatorio y contrario a derecho", al tiempo que solicitaban una consulta respecto al tema entre los pueblos originarios para obtener una cifra mayor.

Tras esta resolución, los habitantes de este país mayores de edad quedaron en condiciones de recibir siete mil pesos chilenos, unos 11.1 dólares, los que serán depositados en cuentas bancarias o retirados en sucursales de entidades financieras.

El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia estableció a fines de 2017 que la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) y la empresa sueca SCA (Essity) infringieron la ley, al celebrar y ejecutar acuerdos para asignarse cuotas de participación de mercado y fijar precios de venta de sus productos tisú entre 2000 y 2011.

La CMPC reconoció su responsabilidad y sostuvo reuniones con la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios de Chile (Conadecus), la Organización de Consumidores y Usuarios de Chile (Odecu) y el estatal Servicio Nacional del Consumidor (Sernac).

Fruto de esos encuentros se acordó el pago de una compensación a cada chileno mayor de 18 años, 150 millones de dólares que fueron depositados hace varios meses por la CMPC en el Banco del Estado, a la espera que se aprobara el acuerdo.

De acuerdo con medios de prensa, el 58 por ciento de los beneficiados recibirá su compensación en la llamada "CuentaRUT" que poseen en el Banco del Estado y un 17 por ciento lo hará mediante una institución previsional estatal, mientras que un 25 por ciento deberá inscribir una cuenta bancaria por Internet.

La Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) de México investiga desde el año pasado eventuales prácticas monopólicas en la producción, distribución y comercialización de productos elaborados con papel tisú, entre otros.

La Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, que posee cerca de un nueve por ciento del mercado de papel tisú en México y un tres por ciento en el de pañales desechables, descartó haber sido requerida hasta ahora por las autoridades mexicanas.