La hipertensión arterial es una enfermedad multifactorial asociada a la carga genética, malos hábitos alimenticios, sedentarismo y al excesivo consumo de alcohol y sal, señaló Álvaro Contreras Villaseñor, profesor de Cardiología de la Facultad de Medicina de la UNAM.

A propósito del Día Mundial de la Hipertensión, que se celebra el 17 de mayo, el investigador universitario refirió que sólo cinco por ciento de los pacientes desarrolla la enfermedad a consecuencia de enfermedades renales o tumores.

En un artículo publicado en la Gaceta de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Mexico (UNAM), el especialista indicó que la hipertensión es uno de los factores de riesgo más importantes para desarrollar insuficiencia renal, sangrados e infartos cerebrales y al miocardio.

Esto debido a que el corazón mantiene ciertos grados de presión para distribuir la sangre hacia los órganos; y al incrementarse por encima de los niveles normales se presenta la hipertensión arterial.

De acuerdo con el especialista, lo normal es que la presión sistólica (valor máximo) se encuentre a menos de 130 milímetros de mercurio (mmHg) y la diastólica (valor mínimo), a menos de 90 mmHg.

Actualmente, la hipertensión se clasifica en dos niveles: en el primero, la presión sistólica se encuentra entre 130-139 mmHg y la diastólica entre 80-89 mmHg; en el segundo, las cifras son mayores a 140/90 mmHg.

Cuando la presión sistólica se eleva a más de 180 mmHg y alguno de los órganos sufre alteraciones, los pacientes requieren de atención urgente y son catalogados con crisis hipertensiva.

Contreras Villaseñor mencionó que “el diagnóstico de un paciente hipertenso se establece tomando la presión en repetidas ocasiones, en las cuales las mediciones sean superiores a 130/80 mmHg”.

Recomendó a la población acudir a consulta cada seis meses o una vez al año, al recordar que la hipertensión habitualmente es asintomática, por lo que es conocida como el "asesino silencioso".

Es importante, añadió, automonitorear la presión, realizar actividad física, así como tener una dieta balanceada con cantidades bajas de alcohol, sal y carnes rojas, al tiempo de destacar que la dieta autóctona mexicana (maíz, chile, frijol y nopales) es baja en grasas y altamente nutritiva.

Sólo uno de cada tres pacientes portadores de la enfermedad sabe que es hipertenso y sólo uno de cada cinco se trata adecuadamente.

Para un buen control de la enfermedad, se requiere la combinación del asesoramiento médico, la educación del paciente, modificaciones del estilo de vida y, en la mayoría de las ocasiones, del uso de antihipertensivos.