La segunda ronda de negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China comienza en Washington este jueves y, aunque se espera que las conversaciones bilaterales sean difíciles, aún podría haber margen para resolver algunos problemas.

Antes de las conversaciones, tanto funcionarios estadunidenses como chinos han dicho que las diferencias que quedan son significativas, y el embajador de Estados Unidos en China, Terry Branstad, describió a las dos partes como "muy distantes" a principios de esta semana.

"La parte estadunidense desea que reduzcamos una cierta cantidad del déficit en un tiempo limitado", recordó Wei Jianguo, subdirector ejecutivo del Centro Chino para Intercambios Económicos Internacionales, con sede en Beijing.

"Esto no es algo que un gobierno pueda hacer a través de la interferencia administrativa, así que creo que no es realista ni lógico", sostuvo Wei en declaraciones exclusiva a la cadena de noticias CNBC News.

Estados Unidos solicitó que su déficit comercial con China se reduzca en 200 mil millones de dólares para 2020, según informes de prensa. En 2017, China tuvo un superávit comercial de 275 mil millones de dólares con Estados Unidos.

"Aún así, eso no significa que las dos partes no podrían llegar a un acuerdo para resolver el problema", apuntó Wei, ex viceministro de comercio en China.

Un área en la que se podría progresar en las conversaciones bilaterales era la dirección de Estados Unidos con respecto a los tipos de productos que podría vender a China, manifestó Wei.

"Estados Unidos debería ayudarnos a saber qué otros productos podrían exportar a China, por ejemplo, los recursos energéticos, como la gasolina, el gas natural y el carbón. Segundo, Estados Unidos tiene productos de alta tecnología que se pueden exportar a China", explicó el experto.

Esa sugerencia estaba en línea con lo que afirmó el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, sobre el enfoque del gobierno de Washington para reducir el déficit comercial .

El aumento de la compra de productos de este país por parte de China, en lugar de requerir que China venda menos, será mucho más rentable para la economía estadunidense, aseguró Ross.

Wei agregó que era importante para China y Estados Unidos "trabajar juntos para preparar un pastel económico más grande" que les permitiera a ambos beneficiarse.

En cuanto al comentario de Brandstad de que China abriera aún más sus mercados para automóviles y exportaciones de alimentos, Wei reconoció que la gran clase media de China demanda productos agrícolas de alta calidad, pero advirtió que los aranceles son una decisión acertada.

"Sería miope comenzar una guerra comercial al imponer aranceles solo por el déficit comercial. Me preocupa que el gobierno de Washington pueda dar un paso equivocado y perder su oportunidad en el enorme mercado chino. Eso haría que el embajador Branstad se sienta muy decepcionado. ," añadió.

Si bien la administración de Trump ha reducido drásticamente el déficit comercial de Estados Unidos con China, la comunidad empresarial de este país también espera avances en asuntos más antiguos.

En la mesa de negociaciones estará, además del reclamo de Washington de reducir su déficit comercial con China, el caso del gigante de las telecomunicaciones del país asiático ZTE.

Estados Unidos acusa a ZTE de violar los embargos comerciales contra Irán y Corea del Norte.

En abril, Washington prohibió por siete años exportar componentes electrónicos estadunidenses destinados a ZTE. Entre esos componentes se cuentan microprocesadores indispensables para los teléfonos inteligentes que fabrica esa empresa.

La sanción literalmente postró a ZTE, la cual anunció el cese de sus principales actividades.

Trump ordenó a Ross buscar una salida a esa crisis y eso podría pesar en la obtención de un compromiso más global sobre los intercambios bilaterales.