Desde la firma del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) a la fecha se han proporcionado créditos por 9.3 mil millones de dólares a 244 proyectos, a fin de impulsar una infraestructura medioambiental en la frontera México-Estados Unidos.

Así lo reveló el gerente del programa del Banco de Desarrollo de América del Norte (BDAN), Laureano Álvarez, el cual fue creado para financiar el desarrollo de infraestructura medioambiental a lo largo de la frontera en la que viven 22 millones de personas de ambas naciones.

De acuerdo con un comunicado de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), Laureano Álvarez indicó que hoy en día hay más de 12 millones de residentes fronterizos con servicios de agua potable y aguas residuales mejorados.

Lo anterior ha sido el resultado del incremento de la capacidad para tratar aguas residuales, equivalente a mil 196 millones de litros por día.

De hecho, Álvarez detalló que “la cobertura del tratamiento de aguas residuales en la región fronteriza de México pasó del 21 por ciento en 1995 a 87 por ciento en 2012, mientras que el promedio nacional era de 46 por ciento”.

Además, hay 5.4 millones de habitantes beneficiados con la pavimentación de calles y mejora de la movilidad urbana, y que las tecnologías instaladas que proveen energías renovables tienen la capacidad de cubrir las necesidades de 773 mil 381 hogares, apuntó.

Por otra parte, expuso que el BDAN provee apoyo logístico, administrativo, creación de capacidades, realiza inventarios de gases de efecto invernadero en los estados, así como estudios de impacto ambiental fronterizos.

Entre los proyectos que se han impulsado están el de Río Sonoyta, en Sonora, donde se descargaban inadecuadamente aguas residuales en perjuicio del hábitat de especies como la de cachorrito quitobaquito (Cyprinodon macularius eremus), que es la última población de este pez que queda en los manantiales.

Asimismo, de la tortuga pecho quebrado sonorense (Kinosternon sonoriense longifemorale), el molusco quitobaquito (Tryonia quitobaquitae) y el pupo panzaverde (Agosia chrysogaster).

Para resolver esta problemática se propuso la implementación de una nueva planta de tratamiento de aguas residuales con el fin de reducir las cargas al río, tratar el agua y utilizarla en actividades agrícolas, y reducir la extracción de agua subterránea, explicó el especialista.

Destaca además el proyecto del Sistema Fotovoltaico de la Planta Tratadora de Aguas Residuales Los Alisos, que opera desde 2016 y está constituido por tres mil celdas solares, lo que genera un ahorro al organismo operador de alrededor medio millón de pesos.

Álvarez recomendó vigilar la aplicación de los planes de ahorro de agua en zonas rurales y urbanas para tener una meta realista de consumo per cápita y pensar en que se disponga del recurso en el futuro, ya que, pese a los avances, los permisos de agua no son suficientes y los ríos no pueden crecer más.