El senador Ernesto Cordero Arroyo afirmó que a México y a Rusia los une el propósito de alcanzar un mundo multipolar, cuya clave en la resolución de los conflictos sea el diálogo que permita enfrentar las nuevas amenazas, como el terrorismo internacional, la delincuencia organizada, el cambio climático y la implementación de la Agenda 2030.

El presidente del Senado ocupó la tribuna principal del Consejo de la Federación de la Asamblea de Rusia y en su mensaje ante el Pleno expuso que se vive un proceso de reconfiguración del escenario internacional, que traerá nuevas dinámicas en las relaciones entre las naciones.

“El momento es propicio para un nuevo impulso ruso-mexicano. Nuestra relación ha estado siempre marcada, por un lado, por la simpatía emocional y, por otro, por la geopolítica. A estos factores hoy se añade la convergencia de intereses económicos.

"Es, en última instancia, una gran oportunidad. Aprovechémosla juntos”, invitó Cordero Arroyo al ser primer Presidente del Senado en hablar ante la Asamblea rusa, de acuerdo con un comunicado.

Aseveró que el panorama de la inversión extranjera directa también es alentador, pues se registró el incremento en más de 400 por ciento de los flujos de inversión rusos durante los últimos cinco años, al alcanzar 13.2 millones de dólares en 2017.

Explicó que en los últimos 26 años México mejoró en todos los indicadores sociales: aumentó la esperanza de vida al pasar de 71 a 77 años, decreció la tasa de mortalidad de niños menores de cinco años, la inscripción escolar en secundaria subió de un 53 a un 91 por ciento y hoy casi la totalidad de los mexicanos tienen acceso a la energía eléctrica y al agua potable.

Asimismo, detalló, el país transitó hacia un sistema de partidos políticos plural y de candidaturas independientes, soportado en instituciones sólidas y un estricto apego al Estado de derecho.

Cordero indicó que Rusia y México cuentan con 14 instrumentos bilaterales en diversas materias y comparten membresía en Naciones Unidas, la Unión Interparlamentaria, la Organización Mundial de Comercio y el G20, lo que posiciona a los mexicanos como socio clave en América Latina.

En la última década, señaló, el comercio bilateral pasó de 340 millones de dólares en 2000 a un consistente intercambio anual de mil 700 millones de dólares anuales en 2017.

“Más que la cifra, todavía por debajo del potencial que representan 120 millones de mexicanos y 144 millones de rusos, es reveladora la composición de nuestro comercio”, subrayó.

Mientras México cuenta entre sus principales exportaciones a Rusia autopartes, tequila, electrónicos e instrumental médico, importa de ese país principalmente material para la industria siderúrgica, urea y diversas sustancias químicas y trigo. “No somos ya economías en competencia, sino complementarias”, asentó.

El diálogo bilateral, añadió, incluye la ciencia y la cultura, al responder a la riqueza de naciones milenarias.

Ejemplo de ello son las exposiciones que se han recibido en la última década, “Zares, arte y cultura del Imperio Ruso” en el Museo Nacional de Antropología e Historia, o la exposición “México, un viaje a la tierra de los dioses” en el Museo del Hermitage.