El politólogo italiano Michelangelo Bovero se declaró enemigo de la "pleonocracia", por representar una "tiranía de la mayoría", y advirtió que cuando no se respetan las normas se produce desconfianza no sólo en los sujetos que intervienen en política sino también en las instituciones.

Al dictar la conferencia magistral "Pleonocracia: Crítica de la democracia mayoritaria", en el Auditorio del Instituto Nacional Electoral (INE), consideró que la democracia mayoritaria no es tal, es por un lado una "pleonocracia", tiranía de la mayoría, y por el otro una autocracia ejecutiva.

Expuso que un presidencialismo clásico, al menos formalmente, es menos peor desde un punto de vista democrático que un parlamentarismo presidencializado.

El catedrático de la Universidad de Turín comentó, a manera de ejemplo, que los italianos se creen libres, creen llevar a cabo un acto de autodeterminación cuando votan para designar al primer ministro, pero un instante después vuelven a ser súbditos, padecen su poder.

“Sobre todo aquellos, las minorías que no votaron por el candidato vencedor, no tendrán ninguna medida de hacer pensar su opinión alrededor de los problemas públicos en el proceso de decisión política”, mencionó.

Como parte de sus conclusiones, en presencia del consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, apuntó que donde un gobierno impera sobre el parlamento, en tanto que es dotado de una mayoría prefabricada y ésta impera sobre las minorías, ya que tiene el poder de decidir por sí sola o procrear cualquier decisión que no le agrada incluso en asuntos que involucran la garantía de los derechos de las minorías, “estamos en presencia de una tiranía de la mayoría”.

“Ahí donde una mayoría parlamentaria que apoya al gobierno, mejor dicho de la cual el gobierno dispone, es una medida ficticia, superficial, creada por una manipulación electoral, que ha transformado una minoría de votos electorales en una mayoría absoluta de escaños parlamentarios, la mayoría se convierte en un tirano”, advirtió.

Por ello enfatizó que la democracia, en tanto autodeterminación colectiva de individuos iguales en el derecho de poder participar en la toma decisiones políticas, requiere que cada orientación política, siempre que haya alcanzado un mínimo de consenso, tenga la posibilidad de contar, de ser escuchada e intervenir en la medida correspondiente a su peso en la ciudadanía, en el electorado.

De otra manera, alertó, el parlamento, el órgano de la representación política, no es realmente representativo y la democracia representativa si no tiene éste carácter no es tal.

En la sesión de preguntas, comentó que no sólo en México o en Italia los jugadores no respetan las normas que ellos mismos han producido. “Hay excepciones, pero la percepción general, no distorsionada, es que la clase política en todo el mundo ha bajado de una calidad impresionante".

“Esto produce desconfianza no solamente en los sujetos, los malos jugadores que son tantos, sino incluso desconfianza hacia las propias instituciones”, señaló.

A su vez la consejera Claudia Salazar, al reflexionar sobre lo expuesto por el experto italiano, reconoció que se vive una tendencia degenerativa de las democracias.

Sugirió pensar, desde la academia y la propia política, qué nuevas o qué mejoradas fórmulas se pueden implementar o se necesitarán para rencauzar la forma de gobierno, en donde las voces minoritarias y el disenso forman parte de la construcción de la libertad en mayoría.