El olor a frescura abunda entre los pasillos de la Central de Abasto de la Ciudad de México; ahí, es posible no sólo observar la labor de más de 90 mil personas que trabajan en el lugar cada día, sino también adquirir diversidad de productos a precios bajos mientras se disfrutan manifestaciones culturales.

Este espacio, considerado por la Unión Mundial de Mercados Mayoristas como el más grande del mundo seguido por el Rungis, en Francia y el Mercadeo, en España, no sólo es para comerciantes y restauranteros, también es un lugar que recientemente y debido al trabajo conjunto entre autoridades de la Central de Abasto y la iniciativa We Do Things, ha adquirido toques culturales que lo convierten en una opción turística sin salir de la ciudad.

La Central de Abasto de la Ciudad de México, que además participó por primera vez en la edición 43 del Tianguis Turístico que se realizó del 15 al 18 de abril en el Mazatlán International Center, se ha convertido no sólo en un referente de lugares para encontrar hasta 15 mil variedades de alimentos frescos, sino también en un sitio de coloridas manifestaciones pictóricas plasmadas en sus muros.

En su bullicioso interior alberga además restaurantes que ofrecen una variada oferta gastronómica con platillos regionales de diversas partes del país; ello, aunado a un comedor comunitario que sirve hasta dos mil comidas por día en un precio de 10 pesos, así la hora de la comida se convierte en un fiesta debido a que los restauranteros contratan grupos musicales, lo que se suma a una estación de radio interna que agrega contenido musical e informativo a este lugar que busca posicionarse como un emblemático destino turístico de la capital mexicana.

Así, autoridades de la Central de Abasto e iniciativa privada han logrado transformar el rostro de este sitio al que se puede llegar por el CEDAbus, un transporte público con salidas desde las estaciones del Metro Apatlaco y Aculco para apreciar 24 murales de arte urbano y un bajo puente, los cuales han sido pintados por artistas mexicanos en su mayoría y algunos de talla internacional.

El proyecto, que continúa con los trabajos para enchular la Central de Abasto, nació de los esfuerzos de la organización We Do Things y autoridades internas que han posicionado a este lugar como la galería abierta de arte más grande del país.

En estas enormes y variopintas naves industriales también se respira el aroma de alrededor de 300 especies de flores que esperan ser adquiridas en la sección de Flores y Hortalizas, que cada día se convierte en un extenso jardín ambulante.

Para llegar al lugar situado en la delegación Iztapalapa los CEDABus, que son 12 vehículos, realizan un este circuito para acercar a las personas y cuentan con dos rutas; la primera con dirección a las naves de frutas, legumbres, aves y productos cárnicos, en tanto que la segunda va hacia el área de abarrotes, flores y hortalizas, aunado a que son transportes con adaptaciones con rejas y entrepaños para colocar las compras y viajar más cómodamente.