La primera marcha por la educación en Chile  durante la administración del presidente Sebastián Piñera, convocada por varias organizaciones de estudiantes en protesta por el lucro y a favor de la gratuidad, se desarrollo con algunos incidentes.

El principal motivo de la marcha radicó en el fallo del Tribunal Constitucional que declaró inconstitucional un artículo de la reforma a la educación superior que prohibía a las universidades incluir sostenedores con fines de lucro.

La manifestación fue convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), el Colegio de Profesores, la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (Cones) y la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES).

Según los organizadores, unos 120 mil manifestantes llegaron hasta la Plaza Italia, tradicional punto de inicio de marchas en la capital chilena, mientras que las autoridades cifraron en 30 mil la convocatoria a esta manifestación.

En general, el paso de estudiantes por la Alameda, principal corredor de Santiago, se desarrolló con normalidad. Sin embargo, casi al final de la manifestación más de un centenar de personas participaron en los primeros incidentes.

Encapuchados terminaron en un enfrentamiento contra la militarizada Policía de Carabineros de Chile, quienes respondieron con tanques lanza agua y un fuerte accionar para detener a los combatientes.

En el escenario ubicado en el centro de Santiago, Mario Aguilar, presidente del Colegio de Profesores, le envió un mensaje al titular de Educación, expresando que “no necesitaban su permiso” para realizar marchas, sino que ellos se movilizaban cuando querían.