El favorable contexto actual que ofrece el repunte de la actividad económica tiene una ventana de oportunidad para que los gobiernos a través del mundo se aboquen a elevar la productividad incluyente y reducir aun más la pobreza, consideró hoy el presidente del Banco Mundial (BM), Jim Yong Kim.

“El reto ahora es asegurar que el fuerte crecimiento se traduzca

en un crecimiento incluyente, de manera que beneficie la integración económica mundial que es disfrutada por todos los miembros de la sociedad”, apuntó.

De acuerdo con las proyecciones del Banco Mundial, la economía global crecerá este año a una tasa de 3.1 por ciento, que a pesar de ubicarse por debajo de la exceptiva del FMI, aparece como la expansión más fuerte desde 2011.

En conferencia de prensa en el arranque de los trabajos de la reunión de primavera del Banco Mundial, Kim consideró que si los responsables de las políticas se enfocan en ampliar la inclusión social, reducir la pobreza extrema será una meta más cercana.

“Si los responsables de las políticas se enfocan en estas iniciativas, ellos pueden elevar la productividad de sus países, la participación de la fuerza laboral, y acercarse al objetivo de acabar con la pobreza extrema y aumentar la prosperidad compartida”, indicó.

Kim señaló que los esfuerzos del banco a favor de la reducción la pobreza se verán fortalecidos con la inyección de mil 500 millones de dólares al Fondo del Banco Mundial para los Países Pobres o IDA, por parte de inversionistas privados.

La inyección, a través del ingreso del IDA a los mercados de capital globales, permitirá al fondo “elevar de manera dramática el financiamiento para ayudar a los países a cumplir con sus metas para el 2030”, indicó el directivo.