El nuevo presidente de Cuba garantizará la estabilidad del sistema y gobernará la isla de forma tutelada por el Parlamento, que es la instancia “más poderosa” en la isla, aseguró el politólogo e investigador colombiano Fernando Giraldo.

El remplazo de Raúl Castro en la dirección del poder ejecutivo cubano, demuestra que “asistimos a una línea de continuidad pero con unas rupturas graduales, lentas y serenas. El sistema conserva su estructura fundamental”, dijo a Notimex Giraldo, quien es doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Paris.

La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (Parlamento) comenzó este miércoles la sesión constitutiva de su IX Legislatura para elegir al sucesor de Raúl Castro y demás miembros del Consejo de Estado, en una transición histórica tras casi 60 años de poder de los hermanos Castro.

A juicio del profesor titular de la privada Universidad del Norte, es el mismo poder “el que decide como es la línea de sucesión con respeto a la institucionalidad que han establecido desde la época de la Revolución”.

Destacó que el nuevo presidente de Cuba será un dirigente político que no forma parte de los llamados “dirigentes históricos” de la Revolución Cubana, que no tiene rango militar, pero es un líder del partido que es leal al régimen, al sistema”.

“Es un cambio que será poco perceptible en el sentido que le permite ir gradualmente haciendo transformaciones y en el largo plazo se puede ver un sistema más abierto, más liberal, menos conservador. Raúl Castro encontró una persona para hacer un cambio más rápido, de lo que yo pensaba. Castro tenía la posibilidad de quedarse cinco años más, porque no tiene el cansancio de la fatiga que tenía Fidel”.

Para Giraldo los hermanos Castro fueron agiles para ir entregando el poder, pero manteniendo una especie de una dimensión tutelar. "Entregan el poder en vida, pero Raúl Castro va a mantener el cargo de secretario general del Partido Comunista, que tiene la mayoría aplastante en el Parlamento”.

En el sistema político cubano, el órgano principal más poderosos, es la asamblea legislativa, que es ahí donde “están los representantes del pueblo, que son los mismos del Partido Comunista. Es un sistema de partido único que tiene el control absoluto del Parlamento, que es donde rinde cuentas el presidente. El poder se delega, pero de alguna manera tutelada”, reiteró.

En opinión de Giraldo, la determinación de los Castros de ceder el poder en vida también tiene el objetivo “de evitar purgas, divisiones que fracturen el Partido Comunista y garantizan un cambio, moderado y siempre preservando el sistema”.

“No planificarlo -apuntó- hace que en cualquier momento una situación política sorpresiva produzca rupturas que pueden tener costos que son difícil de calcular en política. Aquí vemos una evolución natural, sin sobresaltos, tranquila”, añadió.

El académico colombiano consideró que este cambio en Cuba va obligar a la oposición de la isla a revisar su discurso que esta sobre el eje de crítica a los Castro. “La oposición deberá admitir que lo mejor para un sistema política, es que los cambios se hagan de forma tranquila y serena. Es menos costoso en lo social”.

Igualmente el cambio en la isla va a “favorecer las relaciones de Cuba con los países de América Latina y Europa, pero no tanto con Estados Unidos que hoy tiene un presidente (Donald Trump), temperamental, ortodoxo e impredecible”.