A casi 60 años del triunfo de su revolución, Cuba experimenta una renovación generacional con la elección de un nuevo presidente a partir de este jueves, aunque éste tendrá de seguir los lineamientos que marque el Partido Comunista, que estará dirigido por Raúl Castro.

Cuba tendrá una nueva cara a partir de la fecha luego que los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular elijan por voto directo a los miembros del Consejo de Estado y luego de entre éstos a su presidente, quien por ley también presidirá el Consejo de Ministros, que es el órgano que ejecuta.

La elección en sí misma es histórica ya que se habrá de elegir a un político que por primera vez no será una figura histórica como los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz o que pertenezca a la vieja guardia militar, pero que tampoco será la primera figura del Partido Comunista, que dirige el ejercicio del gobierno.

“Lo novedoso de este proceso es que ahora Raúl Castro y un grupo de miembros históricos permanecerán en la cúpula de poder y el nuevo presidente de los consejos habrá de seguir sus pasos”, dijo Carlos Rodríguez Arechavaleta, del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana.

La votación para elegir a quien asumirá la Presidencia de los consejos de Estado y de Ministros, así como su primer vicepresidente, vicepresidentes, y demás miembros, es el último paso de un proceso que comenzó en noviembre de 2017, cuando fueron electos los representantes de las Asambleas Municipales.

Después, en marzo de este año, fueron renovadas las Asambleas Provinciales y la Asamblea Nacional del Poder Popular, para las cuales todas las candidaturas fueron seleccionadas y filtradas desde las circunscripciones por la Comisión Nacional de Candidaturas.

El proceso ha sido “muy funcional por décadas para garantizar la cohesión y las lealtades a la cúpula de poder en Cuba -que goza de una legitimidad histórica-, para lograr un voto unido que garantice la continuidad del proyecto”, explicó el profesor Rodríguez Arechavaleta.

Solo de entre los diputados de la Asamblea Nacional pueden surgir el presidente y ya que entre ellos no está el coronel Alejandro Castro Espín -primogénito de Raúl- y hasta ahora jefe de inteligencia, la atención se centra en el primer vicepresidente del Consejo de Estado, Miguel Díaz-Canel, favorito para la sucesión.

El trabajo de Díaz-Canel en la formación de cuadros en el Partido Comunista le ha valido reconocimiento, sobre todo de Raúl Castro, quien lo ve como el cambio que permitirá la renovación, pero también la salvaguarda de la revolución. De hecho, el mismo primer vicepresidente se ha pronunciado por la “continuidad”.

Debido a que el secretario general del Partido Comunista es quien dirige al país, la función de gobernar recaerá en un miembro nuevo que nació tras el triunfo revolucionario. Díaz-Canel será el protagonista de “una renovación en términos de edad casi obligada, pero no deseada”, indicó el académico.

Los miembros históricos como Raúl Castro, Ramón Machado Ventura, Esteban Lazo, Ramiro Valdés y otros permanecerán en la cúpula, lo que significa que “no podemos esperar un gobierno autónomo respecto a las estructuras partidistas”, comentó Rodríguez Arechavaleta.

Según el profesor, con este cambio en el poder, el partido podría fortalecer sus mecanismos de control sobre las estructuras de los consejos de Estado y de Ministros y es probable que al interior se produzcan presiones y contraposiciones de intereses, pero dentro de un margen muy controlado.

La generación histórica podría aún concentrar el poder, conservar posiciones importantes, asumir cierta renuencia a la apertura del sistema y quizá permitir el paso a una nueva generación, pero “realmente la estructura es garantizar que el Partido monopolice el poder y controle el ejercicio de poder”, apuntó.

Jorge Duany, director del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida, estimó por separado que el modelo que Cuba seguirá de ahora en adelante es “tener un jefe oficial de Estado que va a compartir el poder con Raúl Castro, va a tener que consultarlo”.

Según la Constitución, el nuevo Presidente del Consejo de Estado, tendrá un mandato de cinco años y atribuciones de un jefe de Estado, como representar al país, recibir las cartas credenciales de los jefes de las misiones extranjeras, firmar decretos-leyes y otros acuerdos, así como disposiciones del Consejo de Ministros.

Además, desempeñará la Jefatura Suprema de todas las instituciones armadas y determinar su organización general, y presidirá el Consejo de Defensa Nacional.

Al frente del Consejo de Ministros, el nuevo líder propondrá a la Asamblea Nacional a los miembros que lo integrarán; dirigirá la política general, controlará las actividades de los ministerios y demás organismos centrales de la Administración.

Tendrá facultades para aceptar las renuncias de los miembros del Consejo de Ministros, y/o bien proponer a la Asamblea Nacional o al Consejo de Estado, según proceda, la sustitución de cualquiera de ellos; y otras como declarar el Estado de Emergencia en los casos previstos por la Constitución.