El Tribunal Supremo de España reiteró hoy que hubo delito de rebelión de los dirigentes independentistas en Cataluña (noreste de España), y rebate los argumentos de la justicia alemana que desestimó este cargo al expresidente catalán Carles Puigdemont.

En un auto emitido este martes, la Sala Segunda del tribunal español pidió al Tribunal de Justicia de Sleschwig-Holstein (norte de Alemania) comparar el proceso secesionista catalán con las protestas contra la ampliación del aeropuerto de Frankfurt.

Puigdemont, reclamado por España por rebelión y malversación de fondos, fue detenido el 25 de marzo en Alemania y puesto en libertad el 6 de abril al considerar el tribunal alemán que no hubo violencia en la presente rebelión de la que se le acusa.

Tras ello, el tribunal alemán estudia aún la orden de entrega cursada por España por delito de malversación, pero la justicia española insiste en retomar el procedimiento por rebelión al considerar probada la acusación.

La resolución de este martes fue dictada por la Sala de Apelaciones, formada por los magistrados Miguel Colmenero, Francisco Monterde y Alberto Jorge Barreiro, y en ella precisan que el proceso independentista atacó la soberanía y unidad territorial de España.

“En nuestro caso no se trataba de ampliar o no una de las pistas del aeropuerto de El Prat de Llobregat, y que ello generara la protesta de miles de manifestantes para impedirlo”, destacó el Tribunal Supremo.

“Lo que aquí realmente sucedía era que después de más de dos años dedicados a laminar el ordenamiento jurídico estatal y autonómico, y de oponerse frontalmente al cumplimiento de sentencias básicas del Tribunal Constitucional, se culminaba el proceso secesionista dentro de un país de la Unión Europea”.

Los magistrados apuntaron que todo ello dentro de “una democracia asentada”, y “poniendo las masas en la calle para que votaran en un referéndum inconstitucional oponiéndose a la fuerza legítima del Estado que protegía unos supuestos colegios electorales”.

Además, el auto señala que no se trató de una muchedumbre organizada contra el Estado español para tomar centros de poder, sino de “sujetos que ocupaban oficial y legítimamente los poderes constitucional y legalmente establecidos en una comunidad autónoma” al frente de dicho proceso.

Sobre el referéndum del 1 de octubre, el auto resaltó que “los protagonistas del proceso prosiguieron con su hoja de ruta e indujeron a unos dos millones de personas a que salieran a la calle para votar ilegalmente”.

Por ello, considera que fue “previsible e inevitable” la violencia “y más de cien enfrentamientos físicos entre personas que fueron a votar y policías”.

El Tribunal Supremo indicó que los seis mil agentes de policía enviados a Cataluña para impedir el referéndum resultaron superados por los dos millones de votantes, y por ello acabó realizándose la consulta.

“Si hubieran intervenido un número bastante mayor de policías es muy probable que todo acabara en una masacre y entonces sí sería muy factible que el resultado de la euroorden fuera muy distinto”, estimó el tribunal español.

Sobre la comparación con una protesta contra la ampliación del aeropuerto de Frankfurt, el tribunal considera que no es razonable tratar de homologar ambos casos, y que si esto hubiera ocurrido en Alemania, la sentencia no sería meramente simbólica.