A pesar de haberse reunido con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, los gobernadores de Alberta y Columbia Británica continúan la batalla en torno a la expansión del oleoducto Trans Mountain, de la firma estadunidense Kinder Morgan.

El proyecto de 7.4 millones de dólares prevé construir un ducto adicional para llevar petróleo de Alberta hacia la costa suroeste del país, que incluye Columbia Británica y el estado de Washington en Estados Unidos.

Sin embargo, John Horgan del opositor Partido Neo Demócrata (NDP) se opone al proyecto por su impacto negativo al medio ambiente y a las comunidades indígenas, pero la gobernadora de Alberta, Rachel Notley insiste en su construcción.

El domingo Trudeau afirmó que el proyecto se llevará a cabo “porque estamos atrapados con un solo cliente (EUA) y vivimos un momento de incertidumbre”. Recalcó que el impacto ambiental está considerado en el Plan de Protección de Océanos, que incluye la salvaguarda de las costas y el combate al cambio climático, y recordó que el proyecto fue acordado con 43 grupos indígenas.

No obstante, la pelea entre las dos provincias continúa. Alberta, el principal producto de energéticos del país, amenaza con restringir el abastecimiento de petróleo a la vecina provincia de Columbia Británica.

La gobernadora de Alberta introdujo en la legislatura provincial un decreto para limitar el volumen de exportación petrolera a la vecina provincia del oeste, lo cual automáticamente incrementaría el precio de la gasolina en la localidad costera.

Rachel Notley advirtió que si la provincia no quiere ver un incremento en su gasolina debe dejar de oponerse al proyecto de expansión del oleoducto Trans Mountain.

“Si el proyecto no avanza eso le constará a Canadá un estimado de 40 millones de dólares al día en pérdidas, es decir menos dinero para escuelas y hospitales, y mayor dependencia a un solo mercado, Estados Unidos”, señaló la gobernadora.

La estadunidense Kinder Morgan, una de los más grandes constructoras de oleoductos en Norteamérica que opera 85 mil millas de oleoductos, le dio al gobierno canadiense un plazo hasta el 31 de mayo para tener las garantías financieras y legales de que podrá realizar la expansión de 980 kilómetros de ducto.