La economía de China creció 6.8 por ciento interanual en el primer trimestre del año, tres décimas por encima del objetivo marcado por el gobierno, debido a la fuerte demanda de los consumidores, el comercio y la inversión inmobiliaria, que alcanzo niveles no vistos desde hace tres años.

“La economía nacional ha mantenido su momento de desarrollo estable y sólido y se ha avanzado en la transformación y optimización con contundencia”, destacó el vocero de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, Xing Zhihong, durante la presentación de los datos.

Subrayó que “el desempeño económico continuó mejorando y la economía ha tenido un buen comienzo de año”.

China, la segunda economía mundial, busca mantener el equilibrio económico intacto incluso cuando enfrenta tensiones con su socio comercial mas grande, Estados Unidos, que podrían afectar miles de millones de dólares en envíos trasnfronterizos.

Según expertos, el consumo interno es realmente sólido, pues representó el 77.8 por ciento del crecimiento económico en el primer trimestre de 2018, pese a la tensión por los aranceles con Estados Unidos.

Asimismo, la inversión inmobiliaria –un factor crucial de la economía- se aceleró al 10.4 por ciento entre enero y marzo pasados, su ritmo más rápido en tres años, a pesar de que este sector se ha enfriado como conscuencia del aumento en las tasas hipotecarias y las medidas gubernamentales para frenar la especulación.

El crecimiento se mantuvo por encima del objetivo del gobierno de alrededor de un 6.5 por ciento para todo el año, lo que podría dar a las autoridades más confianza para intensificar los esfuerzos que buscan reducir los riesgos en el sistema financiero y reducir la contaminación.

El crecimiento sostenido de China muestra la resitencia de su economía incluso cuando se ha embaracado en una guerra contra la contaminación, que ha llevado a recortar la producción de muchas fundiciones y fábricas claves apra el desarrollo de provincias enteras.

La economía china seguirá afrontando además el riesgo de una ecalda en la crisis comercial con Estados Unidos, que impuso aranceles del 25 por ciento a las importaciones de acero y del 10 por ciento a las de aluminio.