El vicepresidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro), Carlos Antonio Pérez, calificó como un acierto del gobierno de México que busque reducir su elevada concentración comercial con Estados Unidos.

En entrevista con Notimex, señaló que la diversificación de mercados de México y Latinoamérica cobra una mayor importancia en la actualidad, ante el establecimiento de políticas proteccionistas en algunas economías de relevancia comercial global.

"En el mundo se empiezan a ver ciertas corrientes proteccionistas, está el Brexit en Gran Bretaña, y el gobierno de Estados Unidos, con el presidente Donald Trump, con un discurso agresivo en materia comercial que lo traslada en parte a su acción de gobierno".

Añadió que es precisamente con los grandes jugadores donde surge la amenaza de guerra comercial, "un problema que no tiene que ver con los acuerdos comerciales que tiene Latinoamérica, pero que sí impacta colateralmente en nuestros países, no es favorable, es una amenaza y uno debe tratar de mitigarla con acuerdos regionales", afirmó.

De hecho, subrayó que mientras en los últimos años ha evolucionado satisfactoriamente la integración comercial entre economías de la región, el desafío dentro de la misma no está en la creación de lazos más fuertes o tratados comerciales.

Sino en aminorar la elevada concentración mercantil que tienen ciertos países con sus pares (sobre todo más cercanos), y en ampliar la diversificación de los productos que pueden desarrollar, tomando en cuenta su natural vocación productiva.

En el caso de los productos, apuntó, cada país debe de pasar de ser exportador de productos primarios a otros de mayor valor agregado, aemás de crear productos que vayan creando valor.

"Es una región que comercializa internacionalmente commodities, es decir, productos primarios; debe ir avanzando en que éstos le vayan cediendo terreno, por ejemplo, en el caso de Argentina, a productos de manufactura agropecuarios".

Y en el caso de la región en general, añadió, a la manufactura de origen industrial: crecer en valor de forma tal que uno exporte no solo diversificando mercados en cuanto a destinos, sino también diversificando productos.

Indicó que el desarrollo de productos con valor agregado para cualquier economía resultaría en una mejor estabilidad de las exportaciones, al mitigar el efecto de la volatilidad o dispersión de precio que llegan a mostrar en los mercados los commodities.

Así, también puntualizó que en esas metas de diversificación de mercados y de productos entre las distintas economías, la banca de desarrollo de cada nación no solo debe fomentar el impulso de las pequeñas y medianas empresas con clara capacidad de exportación.

Además, tiene que ir más allá con el sector de las Pequeñas y medianas empresas, para instruirlas y capacitarlas, con el objetivo de que logren identificar si tienen potencial para llegar a otros mercados internacionales, al ser un segmento productivo con alto valor de generación de empleo.

Mencionó que la banca de segundo piso tiene que asegurar además que el financiamiento que otorga sea correctamente dirigido al área de desarrollo específico por el cual lo solicitan las empresas, ya sea para capital de trabajo, modernización, transformación tecnológica, entre otros temas, y minimizar su dirección al gasto corriente.

Por otra parte, y ante la mayor importancia que hoy tiene el cuidado ambiental, subrayó que en un futuro cercano la banca de desarrollo habrá de establecer esquemas financieros con menores costos y condiciones preferentes para aquellas compañías que muestren una mayor sustentabilidad ambiental en su operación cotidiana.

De tal forma, puntualizó que los Bonos Verdes son un vehículo financiero que cobrará mayor relevancia, así como la transformación tecnológica productiva con mecanismos innovadores, sustentables y sostenibles para las organizaciones.