Las tasas de mortalidad por enfermedades relacionadas con el calor tienden a ser de mayor magnitud en la silvicultura y la agricultura en general que en otras actividades económicas, advirtió la FAO, que ha instado a los gobiernos y empresarios a mejorar la seguridad laboral en esos sectores.

En un intento por reducir los riesgos para la salud, que pueden llegar incluso a la muerte, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó dos estudios que indican vías para mejorar la salud y seguridad de los trabajadores.

Publicados en la sexta Conferencia Internacional de Ingeniería Forestal que tiene lugar en Nueva Zelanda, ambos documentos contribuyen al esfuerzo de garantizar empleos decentes, un objetivo destacado en la Agenda para el Desarrollo Sostenible.

“Los factores de riesgo laboral son bien conocidos y son numerosos para los trabajadores forestales y agrícolas, por lo que hay que hacer un mayor esfuerzo para reducirlos y controlarlos”, aseguró el oficial forestal de la FAO, Jonas Cedergren, en la presentación de los informes.

Más de tres cuartas partes de los pobres del mundo viven en zonas rurales, donde muchas personas dependen de la agricultura, incluyendo la pesca y la silvicultura, para ganarse la vida. “El trabajo que hacen es a menudo difícil y peligroso”, subrayó Cedergren.

Dirigido a los responsables de la formulación de políticas y los que ocupan puestos directivos, los estudios de la FAO abordan el estrés por calor como una amenaza que sufren los trabajadores al aire libre, e instan a crear un marco sólido y armonizado para informar sobre lesiones, accidentes y muertes en el sector forestal.

Según la FAO, dada la gran proporción de personas que trabajan en el sector agrícola y forestal en los climas tropicales o áridos del Sudeste asiático, el África subsahariana y el Pacífico -donde las temperaturas durante todo el año tienden a ser altas y es probable que aumenten aún más como resultado del cambio climático- es esencial que los empleadores y los trabajadores sigan las mejores prácticas establecidas.

El organismo resaltó que ante el cambio climático se prevé que se intensifiquen los aumentos de las temperaturas.

En el informe “Gestión del calor en los trabajos agrícolas” concluyó que, aunque la mayoría de las personas sabe cómo protegerse del estrés por calor, muchas otras no, en especial aquellos que son nuevos en su empleo o realizan tales tareas de manera ocasional.

Dijo que los esfuerzos para lograr unas condiciones de seguridad deben enfocarse no solo en los lugares de trabajo sino también en las fases preparatorias.

Un examen de estudios de casos de trabajadores de la caña de azúcar en América Latina y operarios forestales en Sudáfrica, concluyó que una gran mayoría comenzaba sus turnos ya deshidratados, debido a menudo a la falta de sombra e instalaciones adecuadas mientras los empleados, a menudo migrantes, esperaban a ser transportados a sus trabajos, señaló el reporte.

Indicó que el estrés por calor ocurre cuando el cuerpo no puede disipar el suficiente calor corporal al ambiente, lo que se hace especialmente difícil cuando la temperatura del aire es superior a la de la piel, que es alrededor de 33.7 grados centígrados. En ese punto, la transpiración se convierte en una herramienta crucial, que presenta riesgos especialmente para los niños y las mujeres, cuyas glándulas sudoríparas tienden a ser menos efectivas.

La FAO recordó tanto a trabajadores como a empleadores consumir una cantidad adecuada de agua (varios litros al día, de agua potable) y sal, ya que la sudoración puede hacer perder hasta la mitad de la sal que se ingiere normalmente con los alimentos.

Garantizar que se tomen las precauciones necesarias beneficia a los empleadores, ya que la deshidratación lleva a una disminución importante de la productividad, señaló el informe de la FAO.

Por su parte, los “Informes y análisis de accidentes en el sector forestal: orientación para aumentar la seguridad del trabajo forestal”, ofrece una hoja de ruta para países, instituciones, empresas, organizaciones de productores y sindicatos que buscan mejorar la seguridad laboral.

El documento exhorta a adoptar un sistema de informes estandarizado, para que las partes interesadas y las autoridades puedan identificar mejor los esfuerzos de prevención necesarios.