Comunidades pesqueras de la entidad crearon el corredor San Cosme-Punta Coyote, que incluye 12 Zonas de Refugio Pesquero (ZdR), con el objetivo de promover la recuperación de la biodiversidad, además de preservar y proteger el ambiente, todo sin afectar sus actividades ni ingresos.

El 16 de noviembre de 2012 se estableció en Baja California Sur y en México la primera ZdR, con la participación de pescadores, gobierno, academia y organizaciones de la sociedad civil (OSC), que detectaron la necesidad de conservar los recursos marinos de las comunidades, además de algunos problemas como la explotación no controlada de peces.

“Fue de organizarnos varias veces, entonces mucha gente decía, 'pues yo voy a seguir trabajando' y decíamos que teníamos que estar todos de acuerdo, y de tanto insistir, la gente se empezó a dar cuenta y por consejos de la misma gente, de los más viejos de la comunidad, decían ‘es algo que va a servir'. Era ver más al futuro para los que vienen a trabajar más adelante”, declaró Gabriel León Álvarez, pescador de la comunidad de Ensenada de Cortés.

En ese momento las zonas de refugio eran una herramienta contemplada en la Ley General de Pesca y Acuacultura Sustentables, pero no se incluían los lineamientos para establecerlas, diseñarlas y manejarlas, por lo que la organización civil Niparajá, acompañó a los pescadores en el diseño de los mecanismos legales y técnicos para que las ZdR fueran una realidad en la entidad.

“Se entendía como zonas de no pesca, zonas donde dejas de pescar, pero no para perjudicar al pescador, dejas de pescar porque son zonas donde existe reproducción, donde existe crianza”, explicó Amy Hudson Weaver, coordinadora del programa de pesca sustentable de Niparajá.

“En 2010 empezamos a ver cómo atender muchas inquietudes de los pescadores que la pesca es su principal fuente de vida, pero hay problemas en la pesca, ellos se preguntaban qué se necesita hacer para cuidar la zona”, expresó.

La Ley General de Pesca define a las Zona de Refugio como las áreas delimitadas en las aguas de jurisdicción federal, con la finalidad primordial de conservar y contribuir, natural o artificialmente, al desarrollo de los recursos pesqueros con motivo de su reproducción, crecimiento o reclutamiento, así como preservar y proteger el ambiente que lo rodea.

Estos mecanismos tienen una duración de cinco años, por lo que las comunidades pesqueras de la entidad decidieron renovarlas en 2017, ampliando la extensión de cada una, incluso incluyeron una más a las 11 creadas en 2012.

“En 2017 tuvimos la oportunidad de evaluarlas y ver si estaban llenando las expectativas y si las queríamos volver a hacer o si queríamos volver a pescar como antes”, comentó Hudson Weaver.

El pescador Gabriel León relató que su trabajo en cierto momento se vio afectado por las malas prácticas de pesca que se realizaban en la región, que en su mayoría era por personas externas.

“Empezó a llegar gente de fuera y empezaron a explotar demasiado, también empezaron a llegar gente de pesca ilegal, con arpón, con redes entonces nos empezamos a dar cuenta que lo que nosotros capturabamos empezó a disminuir.

“Incluso a unos compañeros llegaron a amenazarlos con los arpones que traían, nada más porque iban y les decían que ahí era una zona de trabajo y que por favor se fueran”, declaró.

Apuntó que desde la instalación de las ZdR notaron que diferentes especies como el pargo y el perico, fueron beneficiadas al aumentar su volumen.

Explicó que para lograr el consenso de los pobladores y la instalación de las zonas se llevaron a cabo una serie de acciones específicas que fueron desarrollando de la mano con Niparajá, pues no existía los lineamientos en la ley.

Se definió el por qué se quería establecer la ZdR, juego se establecieron criterios para el diseño de la zonas, se acordaron que regiones podrían integrar una red, después se produjo un mapa, todo esto antes de presentar la solicitud formal a la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca.

La OSC capacitó a los pescadores en buceo para monitorear y vigilar las ZdR y de esa manera poder evaluar sus beneficios y resultados.

“Para nosotros es también una fuente de trabajo que llegó por medio de ellos y eso sí ha sido de gran ayuda para la comunidad”, expresó León Álvarez.

Por su parte, José Flores Higuera, pescador y representante de la Federación Regional de Sociedades Cooperativas de la Industria Pesquera de Baja California Sur, mencionó que cada mes monitorean las ZdR para medir la talla de los peces.

Señaló que en sus indicadores se comprobó que en el tiempo que llevan las zonas aumentó 30 por ciento la biomasa de las especies. Por los beneficios detectados, representantes de comunidades de otras zonas del estado se han acercado a ellos para retomar sus proyectos.

Además en las comunidades del corredor se están creando cooperativas, impulsadas por mujeres principalmente, para iniciar la actividad turística, entre otras acciones para aprovechar la dinámica de las ZdR.

“Estamos trabajando en buscar una certificación, creo que ya se dio el primer paso y con eso buscar un mercado mejor para nuestro producto, uno que nos garantice que nos va a comprar bien”, declaró Flores Higuera.

El corredor san Cosme- Punta Coyote en la Costa Oriental de la entidad, abarca los municipios de Loreto, Comondú y La Paz. Comprende 13 comunidades que aprovechan los recursos del mar, pues de la pesca se benefician 659 personas entre ellas 173 pescadores.