La retórica del presidente Donald Trump hará que la próxima Cumbre de las Américas sea una de las más complicadas, lo que dificultará el diálogo con sus contrapartes latinoamericanos y la búsqueda de consensos para enfrentar retos de la región, consideraron hoy expertos.

Si bien el cónclave de dos días de la próxima semana en Lima, Perú, será la única oportunidad que tendrán los líderes de la región de tener un encuentro cara a cara con Trump, los expertos opinaron que solo podrá abonar a fortalecer los lazos de largo plazo si existe la voluntad política del jefe de la Casa Blanca.

“Me parece que esta cumbre va a ser difícil para empujar algunos temas importantes, y la razón es que los líderes de Latinoamérica vendrán suspicaces, ansiosos, desconcertados por la administración Trump”, consideró Peter Hakim, analista de la agrupación Diálogo Interamericano.

Aunque Trump ha generado fricciones solo con algunas naciones del área, en particular con México, Hakim opina que su efecto se ha extendido debido a la percepción de que tales acciones no responden unicamente a un país, sino a toda la región.

“Una semana antes de la Cumbre, él está amenazando con poner tropas en la frontera con México, que es en realidad en la frontera con Latinoamérica”, expuso el analista.

Jason Marczak, director del Centro para Latinoamérica Adrienne Arsht del Consejo del Atlántico, explicó que esta percepción obedece a la conexión que México tiene con el resto de la región.

“Países de Latinoamérica se identifican con México, y con el hecho de que en ocasiones (ese país) ha sido un saco de golpeo del presidente, desde su campaña (presidencial) y a través de su gobierno. Comentarios sobre el muro y otros sobre México son sentidos más allá”, sostuvo.

Durante un encuentro con periodistas en vísperas del cónclave, previsto para el 13 y 14 de abril, Marczak explicó que la baja popularidad de apenas 16 por ciento que registra Trump en la región, se debe en gran medida a su retórica hacia su vecino del sur.

“Creo que esta será una de las cumbres más complicadas desde la primera cita en Florida en 1994”, apuntó el experto.

Michael Schiffter, presidente del Diálogo Interamericano, consideró por su parte que las alusiones de Trump al uso de la fuerza armada en Venezuela, y su anuncio de militarizar la frontera con México, no contribuyen al acercamiento entre Estados Unidos y sus vecinos en el resto de la región.

Precisó que las referencia del mandatario al uso del ejército “toca un nervio en Latinoamérica por razones históricas”, y su decisión de enviar tropas a la frontera sur, “en el contexto de una retórica inflamatoria, provoca muchas preocupaciones”.

Schiffter destacó que, además de que Trump “no es terriblemente popular en Latinoamérica”, la imagen de Estados Unidos ha caído en esa área más que en cualquier otra región del mundo desde el fin de la administración de Barack Obama.

Explicó que la baja popularidad de Trump ha sido consecuencia de varios factores, incluyendo sus expresiones en las redes sociales, su discurso sobre el muro, su intención de salir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), su política comercial y de drogas, además de la regresión de su política exterior hacia Cuba.

No obstante, Marczak estimó que si Trump mantiene la disciplina que ha mostrado en otros foros internacionales, la Cumbre será una oportunidad para escuchar las preocupaciones de los líderes latinoamericanos, y trabajar de manera cohesiva con otros gobiernos como lo ha hecho en el caso de Venezuela.