Rousseff defiende en París lucha por Amazonas pese a datos negativos

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, defendió hoy aquí en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) la labor de Brasil por preservar la selva amazónica durante la...

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, defendió hoy aquí en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21) la labor de Brasil por preservar la selva amazónica durante la última década, aunque los datos del último año indican un repunte de la deforestación.

"El gobierno y la sociedad brasileña están haciendo su parte. Durante la última década las tasas de deforestación en el Amazonas cayeron cerca del 80 por ciento", aseguró Rousseff, que elogió la "agricultura de bajo carbono" y la "matriz de energías renovable" de su país.

La jefa de Estado de Brasil -uno de los países considerados clave en materia climática, por su soberanía sobre el Amazonas y por ser una de las mayores naciones en desarrollo- reiteró el compromiso de su gobierno para reducir en 2030 un 43 por ciento las emisiones, en comparación con 2005.

"Es sin duda muy ambiciosa y va más allá de nuestra parte de responsabilidad por el aumento de la temperatura media global", señaló Rousseff, en una referencia a la necesidad de que los países desarrollados asuman la mayor parte del esfuerzo por frenar el calentamiento climático con cortes de emisiones y con financiamiento para los países emergentes.

Los recientes datos sobre la deforestación del "pulmón del planeta" son, sin embargo, poco alentadores para alcanzar los objetivos prometidos hoy por Rousseff.

El Ministerio de Medio Ambiente reconoció la semana pasada que la superficie de bosque amazónico arrasado -sobre todo con fines agrícolas- aumentó en el último año un 16 por ciento, hasta situarse en cinco mil 930 kilómetros cuadrados.

Brasil se convirtió en la última década en una potencia mundial productora de alimentos, exportando a todo el planeta soya, frutas y carnes de todo tipo, lo que ha tenido un impacto en la reducción del área de bosques en beneficio del negocio agropecuario.

Un estudio publicado el año pasado señalaba que Brasil perdió en tres décadas una superficie de bosques y florestas equivalente a todo Costa Rica, la mayoría en el Amazonas, como consecuencia de proyectos gubernamentales vinculados a la energía hidroeléctrica, la urbanización y el negocio agrícola.