Especialistas trabajan en autoconstrucción y autorreparación inteligente

Entre las mejoras que se pueden hacer a los edificios con el apoyo de materiales inteligentes se encuentra la autorregulación de las ventanas, las cuales podrían cambiar de color de manera...

 Entre las mejoras que se pueden hacer a los edificios con el apoyo de materiales inteligentes se encuentra la autorregulación de las ventanas, las cuales podrían cambiar de color de manera automática, con lo que ayudarían a mejorar las condiciones de luz y temperatura en el interior de un edificio.

De acuerdo con información de ID, un equipo de investigadores del Institut Català de Nanociència i Nanotecnologia (ICN2) y del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid del CSIC (ICMM), de España, consiguió que millones de partículas organometálicas se autonsamblen de manera funcional y espontánea.

Para conseguir este resultado, los científicos trabajan con redes metalorgánicas porosas (MOF), que son unas superestructuras tridimensionales ordenadas, con propiedades como la porosidad, las cuales se comportan como cristales fotónicos.

El profesor del Grupo de Cristales Fotónicos del ICMM Cefe López, uno de los investigadores del estudio sobre los MOF, señala que hasta el momento han conseguido que las partículas con las que trabajan se ordenen y autoensamblen formando cristales que generan colores y absorben sustancias, por lo que se pueden convertir en sensores.

“Tienen una gran porosidad y pueden absorber otras sustancias, lo que las habilita para convertirse en sensores. Cuando están en presencia de un material que son capaces de percibir, actúan como una alarma y se refractan en diferentes colores. La forma en que ese color da una idea de qué sustancia es y de cuánta cantidad hay”, explicó.

Los materiales capaces de absorber sustancias del medio y reaccionar ante este son resultado de un procedimiento de trabajo que en caso de industrializarse, permitiría la resolución de problemas que se deben tomar en cuenta al momento de construir un edificio, como la reparación automática de fisuras en la estructura del mismo o el trasporte de los materiales y el ensamble de los mismos.

Esta técnica se trabaja en el MIT de Estados Unidos, donde los investigadores demostraron que el autoensamblaje puede usarse para sistemas de autoconstrucción y fabricación independientemente del tamaño de las estructuras.