Artesanos exhiben sus creaciones en el Festival del Chocolate

Jaguares, armadillos, máscaras de bailables tradicionales, muebles y abanicos de fibras vegetales, blusas con bordado tradicional, pinturas de paisajes tabasqueños y artículos diversos se exhiben en...

Jaguares, armadillos, máscaras de bailables tradicionales, muebles y abanicos de fibras vegetales, blusas con bordado tradicional, pinturas de paisajes tabasqueños y artículos diversos se exhiben en el Pabellón Artesanal del Festival del Chocolate 2015.

En un área de 900 metros cuadrados, artesanos tabasqueños muestran y comercializan productos distintivos, acordes a cada región del estado.

Los artículos tejidos con palma, como abanicos, petates, respaldos, bolsas o canastas, provienen de la zona chontal de Nacajuca y Jalpa de Méndez.

Micaela Cázares Bravo, artesana de Jalpa de Méndez, señaló que junto con su esposo e hijos elaboran y ponen a la venta las artesanías en su casa, conformando así, una microempresa familiar.

"Yo hago los abanicos y lo demás con el corazón de la cañita, que es con lo que se hace el petate, así como flores con hoja de maíz; le doy forma de tulipanes, alcatraces o gladiolas", expuso.

La materia prima, dijo, se adquiere en la colindancia con Nacajuca, donde también hay otros talleres de artesanías.

En los años 70, recordó, sus padres emigraron de Puebla a Tabasco y tenían habilidades artesanales, las cuales aprendió, y al casarse con un nativo de Jalpa de Méndez, las puso en práctica como sustento económico.

"Mi esposo hace las jícaras, ya sean labradas para decoración o para tomar el chorote o pozol", comentó.

Explicó que la jícara se toma del árbol de igual nombre, un fruto cilíndrico leñoso color verde.

"Se golpea para saber si ya está maduro; se corta y se deja secar, luego se ahueca el relleno y se le da forma de tazón, para que la mano pueda entrar y ahí mismo batir el pozo, como se estila en Tabasco", resaltó.

Por su parte, Aristeo Martínez Martínez, artesano del mimbre, una fibra natural para elaborar muebles, señaló que el Pueblo Mágico de Tapijulapa, en la sierra tabasqueña, es el lugar característico de producción de este producto.

Hasta ese lugar, ubicado a una hora de Villahermosa, llegan empresas muebleras o clientes de otros municipios y estados para adquirirlos, pues son muebles frescos y resistentes, utilizados en su mayoría para exteriores.

"Somos 18 (talleres) en Tapijulapa. Tenemos catálogos de los muebles o artículos que quieran, como mecedoras en sus diferentes estilos como: petatillo, tapijulapa, laguna o girasol", mencionó.

Asimismo, elaboran antecomedores, canastas navideñas, estantes, salas, mesas, servilleteros, marcos para espejos y distinta bisutería.

Sobre la carretera de acceso al poblado serrano y en el interior de Tapijulapa, refirió, se ubican los talleres, y es a gusto del cliente el escoger donde comprar, además de que cada domingo en el parque central se instala la venta de artículos de mimbre.

En tanto, las bordadoras de bandas tabasqueñas, Miguelina Margalli y Olivia Magaña, madre e hija, elaboran las franjas coloridas con las que adornan blusas y vestidos en la ranchería Corriente, primera sección, del municipio de Nacajuca, colindante con Villahermosa.

El bordado, señaló Olivia Magaña, es conocido como "punto de lomillo", característico de Tabasco y que da realce a la vestimenta tradicional de la mujer.

Sobre todo en las fiestas como la Feria anual y en las municipales, las jóvenes y señoras son ataviadas con trajes, donde el bordado es infaltable en cada prenda.

Las tiras se estampan con figuras de flores como tulipanes, principalmente, así como mariposas o pájaros; incluso, de sombreros charros.

"Desde hace 15 años se dedican al bordado y cuentan con encargos especiales, como algunos mexicanos que están en Corea del Sur, que por contacto de una cliente, les ha pedido el envío de blusas y vestidos", puntualizó.