Las personas que no llegan a dormir bien se ven afectadas en su rendimiento para cumplir sus actividades profesionales, laborales, diarias y cotidianas, alertó Nancy Bertado, neuróloga del Hospital de Especialidades de San José de la delegación del IMSS en Puebla.

En el marco del Día Mundial del Sueño, en conferencia de prensa comentó que la fecha para conmemorar este día no es fija, ya que se estableció para el último equinoccio de marzo de cada año, y en este 2018 corresponde a celebrar el próximo 16 de marzo.

La especialista del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) abundó que el sueño es una parte del humano que abarca la mitad de su vida, por lo tanto tiene funciones importantes en múltiples sistemas del cuerpo.

El ser humano en ocho horas de dormir tiene seis ciclos de sueño y cada ciclo debe cumplir con un tiempo, y fisiológicamente se va pasando a diversas fases para relajar el cuerpo y tener un sueño reparador.

“Mientras dormimos tenemos cambios hormonales que están relacionados con la vigilia del sueño, es decir, que se segregan hormonas durante la oscuridad y una vez que la fuerza del cuerpo se pone en reposo", refirió.

"Las hormonas liberadas ayudan a mejorar los niveles de azúcar en la sangre, así como los niveles de presión arterial, a disminuir la tensión y ansiedad, todo ello para poder seguir llevando una vida tranquila”, dijo.

La neuróloga mencionó que la persona que no descansa durante el sueño vive con estrés o se tienen cambios hormonales, lo que puede desencadenar otras enfermedades neurológicas como los trastornos de ansiedad generalizados, trastorno depresivo en sus diferentes niveles o enfermedades neurológicas como la epilepsia.

En México -expresó- el trastorno más común es el insomnio, por lo que no se debe recurrir a la automedicación ya que la mayoría de los medicamentos para el sueño provocan complicaciones a la salud a largo plazo, sobre todo degenerando la memoria que a la larga puede provocar otra patología neurológica como la demencia.

En este país como a nivel mundial no hay cifras precisas sobre las patologías derivadas por la falta de sueño, pero se puede decir que 75 por ciento de los pacientes tienen insomnio, es cada vez más frecuente, y se presenta en adultos jóvenes.

Algunos de los factores que contribuyen a la falta de sueño son los horarios laborales, el estrés laboral, las preocupaciones de la vida diaria o por presiones económicas, además de la alimentación.

Nancy Bertado también explicó que existen muchas patologías catalogadas como trastornos del sueño como lo es la narcolepsia; la cual consiste en que mientras la persona realiza actividades normales de la vida diaria, sin ninguna explicación se queda dormida.

Una vez dormida, la persona adquiere posturas anormales que los médicos catalogan como cataplejias y no son otra cosa más que permanecer fijos como las estatuas de marfil, y se mueven una vez que pasa la crisis de narcolepsia.

Lo recomendable para la población joven y adulta mayor, es decir entre 18 y 65 años de edad, es dormir 8 horas en promedio. Niños deben de dormir en promedio de 10 a 12 horas, y los niños que están en lactancia y en edad preescolar deben de tomar una siesta por la mañana o tarde porque su cerebro sigue en etapa de desarrollo.

“A las personas que no están enfermas y son mayores de 18 años no se les recomienda tomar una siesta ya que ello puede modificar el ciclo de sueño de vigilia que es en la noche. Ya que dormirán pero no descansarán”, anotó.

Para la hora de dormir recomendó que sea en una habitación dedicada para esta actividad, que no sea área de trabajo o entretenimiento, contar con ropa cómoda, dormir de noche, dormir sin haber cenado demasiado o productos pesados, ir tranquilos a la cama, no tener frío y no hacer ejercicio antes de dormir.

Y la principal recomendación de la Federación Mundial del Sueño es no tener aparatos electrónicos dentro de la habitación destinada para dormir, y la persona una hora antes de dormir dejará de tener contacto con algún dispositivo o aparato electrónico como televisión, celular o computadora.

Añadió que esto provoca que el cerebro se reactive y en lugar de descansar se tienen despertares frecuentes, terrores nocturnos en los niños, incluso sonambulismo.

Si la gente presenta alguna alteración del sueño se recomienda acudir con su médico especialista que implica al neurólogo, o internista, psiquiatra y psicólogo para determinar cuál es la causa del trastorno del sueño y modificar la conducta del paciente. Evitar en todo momento la automedicación.