El mejor combustible para que el cerebro pueda trabajar de manera óptima es la glucosa que se obtiene de una buena alimentación del ser humano y de la que produce el cuerpo a través de diversos mecanismos.

Por ello, una buena nutrición es indispensable para mantener los niveles adecuados de glucosa en una persona y para controlar mejor las cifras en un paciente diabético, señaló Lourdes Massieu, investigadora de la División de Neurociencias del Instituto de Fisiología Celular (IFC) de la UNAM.

Los ancianos, sobre todo, indicó, tienen que estar bien nutridos y más aún si son diabéticos “no pueden dejar de comer, sin periodos largos sin ingerir alimentos, por ejemplo, se van a dormir sin comer algo, al día siguiente van a estar hipoglucémicos y muchas veces pueden estar al borde de la inconsciencia”.

En lo que corresponde a niños y jóvenes, mencionó que si dejan de comer de manera adecuada tendrán en principio consecuencias gástricas, “porque el cerebro va a consumir todo lo que el cuerpo le dé, primero se deshacen de proteínas, grasas”.

Dijo que una persona que no come, que está desnutrida “primero se va a comer su músculo, las proteínas, las grasas, los adipocitos, eso se va a consumir antes de dejar al cerebro sin glucosa, el cerebro es como muy responsivo en ese sentido, no deja al cerebro sin glucosa”.

En la ponencia “El Cerebro sin azúcar: cuestión de vida o muerte” que dio en el marco de la Semana del Cerebro, organizada por la UNAM, apuntó que cuando un cerebro tiene “stress nutricional” no tiene suficiente combustible para funcionar, es decir no tiene glucosa.

“El cerebro es un órgano muy complejo que trabaja todo el tiempo, no tiene reposo, cuando dormimos sigue señalizando y está muy irrigado”, remarcó en el auditorio del IFC.

En ese sentido, subrayó que cuando ese órgano deja de irrigarse por alguna razón tendrá problemas, porque las neuronas mueren por falta de nutrientes para poder funcionar.

Ante maestros y estudiantes de preparatoria, comentó que el cerebro es un órgano que energéticamente es muy costoso, aunque su peso es mucho menor al peso total de nuestro cuerpo, representa sólo 2 por ciento, pesa entre 1.3 y 1.5 kilogramos.

No obstante, agregó, aprovecha el 20 por ciento de la energía metabólica total del cuerpo y consume el 25 por ciento de toda la glucosa que comemos.

Destacó que por la falta de glucosa, por carencias en la alimentación se dan condiciones extraordinarias que causan muerte o daño neuronal, entre ellas, la privación de glucosa por isquemia, o sea, interrupción de flujo sanguíneo al cerebro; crisis hipoglucémica o la presencia excesiva de glutamato, neurotransmisor principal en los trastornos cerebrales agudos.