La Ciudad de México se encuentra en un momento clave en el que se requiere una política de largo plazo que garantice la atención de sus necesidades más allá de un periodo administrativo de seis años.

Así lo aseguró Alejandra Barrales Magdaleno, al ofrecer la conferencia "Proyecto de trabajo en los sectores comercio, servicios y turismo", en la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo en Pequeño (Canacope-Servytur) capitalina.

Durante su intervención, la abanderada de la coalición Por la Ciudad de México al Frente (PRD, PAN y MC) subrayó que para certificar un buen gobierno se tiene que garantizar por lo menos cuatro puntos, de los cuales, el primero es hacer un verdadero diagnóstico para reconocer qué aspectos afectan al país.

Ante ello, insistió en qué hay que cambiar la forma de hacer política con plazos de por lo menos 30 años, ya que hoy en día la ciudad enfrenta una situación que la ha llevado a ser señalada en 2017 como la ciudad con el año más violento en la historia del país.

Advirtió que a partir de su nueva Constitución Política, esta urbe está más que obligada a contar con políticas de largo plazo, por lo que quienes aspiren a gobernarla deben entender que se debe proyectar el trabajo a 20 y 30 años.

Apuntó que la ciudad enfrente problemas como inseguridad, deficiencia de agua y de transporte, con una policía mal pagada, un sistema de agua de más de 60 años de antigüedad y fugas de más del 40 por ciento, así como embotellamientos o congestiones vehiculares.

En segundo lugar, se tiene que trabajar bajo una visión integradora, a fin de generar un acercamiento para romper la brecha de desigualdad entre quienes tienen todo y no tienen nada, con zonas muy marcadas entre ricos y pobres.

Esto implica también atender y descentralizar los servicios, a fin de revertir la situación de zonas dormitorio, conformadas principalmente por colonias del oriente y sureste de la ciudad, ya que sus habitantes tienen que cruzar la urbe para trabajar y recibir los servicios que necesitan.

Destacó la necesidad de asegurar que en estas zonas existan fuentes de trabajo, servicios y condiciones que garanticen que la gente no tenga que desplazarse tan lejos, lo que a su vez se traducirá en una mejor movilidad urbana.

El tercer punto, agregó, consiste en trabajar para restablecer el tejido social y garantizar la capacitación de calidad para la población, así como la especialización de sus fuentes de trabajo.

Esto, dijo, conlleva el impulso del empleo y la educación, en donde se garantice que los jóvenes tengan acceso a fuentes de trabajo seguras y cuenten con capacitación.

Al año se insertan a la vida económica, un millón 200 mil jóvenes a la vida, sin embargo, esta urbe sólo ofrece alternativa para 400 mil por lo que 800 mil se quedan sin empleo.

Indicó que se tiene la propuesta de aprovechar la zona que dejaría el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para la construcción de una nueva Ciudad Universitaria, para dar atención al ciento por ciento de la demanda de educación superior.

Como cuarto punto acotó la necesidad de revertir los problemas de la ciudadanía con una nueva relación entre autoridades gobierno y el ciudadano, lo cual se lograría a partir de una participación integral entre ciudadanía y autoridades administrativas.