El famoso dinosaurio alado Archaeopteryx habría sido capaz de volar, aseguran paleontólogos, por lo que ahora sus restos fósiles son considerados como una evidencia de la transición entre los dinosaurios y las aves modernas, con mezcla de características aviarias y reptiles.

Durante mucho tiempo fue visto como el dinosaurio alado más antiguo conocido y se creía que con sus alas sólo podía planear, pero un equipo internacional de científicos utilizó rayos X para mirar dentro de sus huesos y descubrió que estaban casi huecos, como los de las aves modernas.

Analizando sus restos fósiles, hallados en Alemania en 1860, los investigadores han determinado que el Archaeopteryx vivió hace unos 150 millones de años y habría tenido un tamaño similar al de una urraca, con alas llenas de plumas, dientes afilados y una cola larga y huesuda.

Sin embargo, los científicos decidieron escanear los restos de la criatura con un acelerador de partículas conocido como sincrotrón y descubrieron que sus huesos de las alas coincidían con los huesos de las alas de las aves modernas que aletean para volar distancias cortas o en ráfagas.

“Archaeopteryx voló como un faisán, usando estallidos cortos de vuelo activo”, afirman los investigadores al presentar sus hallazgos en un artículo publicado en la revista británica Nature Communications.

“Lo imaginamos como un faisán o codorniz. Si tiene que volar para evadir a un depredador, realizará un ascenso muy rápido, generalmente seguido de un vuelo horizontal muy corto y luego hará un escape rápido”, explica el investigador Dennis Voeten, del ESRF, instalación europea de sincrotrón en Grenoble, Francia.

El Archaeopteryx vivió hace unos 150 millones de años en lo que hoy es el sur de Alemania, y a pesar de que alguna vez se pensó que era el primer pájaro conocido, los expertos ahora ven al animal como un dinosaurio volador.

“Sabemos que la región alrededor de Solnhofen, en el sureste de Alemania, era un archipiélago tropical, y ese entorno parece muy adecuado para las islas o para escapar del vuelo”, dice el doctor Martin Röper, conservador de Archaeopteryx y co-investigador del informe.