El embajador de Rusia en Reino Unido, Alexander Yakovenko, calificó de “absolutamente inaceptable” y de “provocación” la expulsión de 23 diplomáticos rusos.

Tras reunirse este miércoles con la primera ministra británica, Theresa May, el diplomático señaló que las medidas tomadas por el gobierno británico no “tienen nada que ver” con la situación del exespía ruso envenenado en Salisbury, sur de Inglaterra.

“Creemos que las medidas que han sido tomadas por el gobierno británico no tienen nada que ver con la situación de Salisbury”, precisó Yakovenko al salir de la residencia oficial, 10 de Downing Street.

El ex doble agente ruso Sergei Skripal, de 66 años y su hija Yulia de 33 fueron envenenados el pasado 4 de marzo en la ciudad inglesa de Salisbury con el agente nervioso “novichok”, producido en laboratorios del gobierno ruso. Ambos se encuentran hospitalizados en estado crítico.

El gobierno británico impuso el pasado lunes un ultimátum a Moscú para que explique lo que califica como “un intento de asesinato” y un "ataque con armas químicas" en suelo británico.

Sin embargo, al concluir la fecha límite, el gobierno de Theresa May decidió expulsar a 23 diplomáticos rusos, la mayor expulsión desde 1985.

Los analistas políticos consideran que esta expulsión masiva es un retorno a las tácticas utilizadas durante la Guerra Fría.

“Creemos que esta es una provocación. No estamos dispuestos a dialogar con ultimatums”, aseguró el embajador ruso.

Además, advirtió que la respuesta de Rusia sería “recíproca”.

En un mensaje en el Parlamento de Westminster, May anunció una serie de sanciones contra Rusia después de que Moscú respondió con “sarcasmo” y “desdén hacia la gravedad de estos eventos”.

La disputa diplomática se ha agravado en las últimas horas después de que May anunció que el gas nervioso es producido en laboratorios del Estado ruso y pidió sin éxito una explicación a Moscú.

“Es trágico que el presidente Putin haya escogido actuar de esta manera”, señaló May.

Skripal es un exespía ruso condenado en 2006 a 13 años de cárcel en Rusia por “alta traición en forma de espionaje” por colaborar con el servicio de inteligencia británico, MI6.

Reside en Inglaterra desde 2010 después de un intercambio de espías entre Rusia y Estados Unidos.