El futuro de la implementación del Acuerdo de Paz con las FARC entró en un escenario de incertidumbre tras los comicios legislativos del 11 de marzo, cuando las fuerzas de derecha -que se opusieron a los diálogos- lograron mayoría para impulsar a su candidato Iván Duque a la Casa de Nariño.

Estos sectores de derecha se unificaron para las elecciones del pasado domingo de la misma forma que les permitió ganar el plebiscito de 2016 con la propuesta del No, con una votación, en esa ocasión, de más de seis millones 424 mil votos, contra seis millones 363 mil colombianos que dijeron Si al Acuerdo de Paz con las FARC.

El acuerdo final se firmó en noviembre de 2016 tras unos ajustes en el Congreso que avaló por mayoría el pacto con el entonces grupo rebelde y posteriormente fue ratificado por la Corte Constitucional, para que pudiera entrar en vigencia con todas las garantías constitucionales.

La votación que obtuvieron los promotores del No se vio reflejada en las elecciones legislativas del 11 de marzo con cerca de seis millones de votos posicionando a su candidato presidencial como una de las grandes opciones para llegar a la Casa de Nariño para el periodo 2018-2022.

La arrolladora votación en las elecciones legislativas de la derecha colombiana se logró porque mantuvieron la unidad y sus postulados en contra del Acuerdo de Paz, agregando una dosis de miedo a la población para que Colombia no cayera en la situación política de Venezuela, en lo que ellos llamaron el “Castro-Chavismo”.

Duque tiene el apoyo de los expresidentes Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) y Andrés Pastrana (1998-2002), quienes paradójicamente intentaron buscar acuerdos políticos con la insurgencia y son los dos líderes que encarnan la oposición más radical al pacto de paz con las FARC.

El liderazgo de Uribe Vélez fue demostrado en las elecciones del pasado domingo, cuando se convirtió en el Senador electo con el mayor número de votos, y fue él quien acompañó a Duque por todo el país en su campaña para lograr ser el abanderado de la derecha para las elecciones presidenciales del 27 de mayo.

Mientras la derecha logró unirse para las elecciones del Congreso, la izquierda y los sectores de centro e independientes, no pudieron consolidar alianzas para llegar unidos a esta jornada electoral, que fue una verdadera primaria para la presidencia de Colombia.

Pero la derecha fue más allá de este bloque liderado por Uribe Vélez y Pastrana, porque lograron poner como segunda fuerza electoral al partido Cambio Radical, que avala la candidatura del ex vicepresidente German Vargas, que logró un importante caudal de más de dos millones de votos.

Estos dos candidatos irán cada uno por su lado a las elecciones del 27 de mayo, pero en un foro realizado este martes en Bogotá, quedó claro que serán aliados en una segunda vuelta, en caso que uno de ellos no se ubique entre los dos primeros lugares.

Pero además ya sellaron un acuerdo para trabajar de forma conjunta con sus bancadas en el Congreso para “impedir que la izquierda” avance en espacios políticos y evitar que Colombia se convierta en Venezuela.

Por su parte, los sectores de la izquierda, independientes y de centro, no han logrado acuerdos que permitan llegar como un bloque en la primera vuelta para garantizar el boleto para una segunda vuelta que se realizará junio próximo.

Los tres candidatos que representan esta franja que apoyaron el Acuerdo de Paz y que están comprometidos con la implementación de los programas del postconflicto como son Humberto De la Calle (partido Liberal), Gustavo Petro (Colombia Humana) y Sergio Fajardo (partido Verde), irán cada uno por su lado a las elecciones del 27 de mayo, lo que le despeja el camino a los dos candidatos de la derecha rumbo a la Casa de Nariño. 

Para la analista Laura Gil, la ley obliga “a un candidato partidista elegido en consulta a llegar hasta el final” y cree que la situación de este bloque pro Acuerdo de Paz, es muy difícil.

Aseguró que una “unión por sí sola no permite asegurar su presencia en segunda vuelta. Seamos conscientes de ello. Los votos de opinión no parecen suficientes y, guste o no, se necesitan respaldos políticos adicionales”.

Las dos colectividades que no tienen candidatos propios pero que lograron una importante representación en el Congreso, los oficialistas partidos de la U, del presidente Juan Manuel Santos y el Conservador, aún no definen que candidato apoyarán en las elecciones del 27 de mayo.

Los aspirantes que podrían recibir estos apoyos importantes a cambio de cuotas burocráticas en un futuro gobierno, son Duque y Vargas Lleras, al fin y al cabo hay más afinidades políticas e ideológicas que con el otro bloque de izquierda y centro.

Diversos analistas consideran que el candidato De la Calle, sería el único que podría tener alguno tipo de apoyo electoral de sectores del oficialista partido de La U, que claramente están divididos para tomar una decisión como partido.

Mientras continúa el movimiento de fichas en este juego de “ajedrez político”, el presidente Juan Manuel Santos y Premio Nobel, guarda un silencio de preocupación por el futuro de su legado: La Paz.