La Liga del Norte, uno de los partidos más votados en las elecciones del 4 de marzo en Italia, está abierto a formar gobierno con el Movimiento 5 Estrellas, ya que con la única fuerza con la que se niega a tratar es con el oficial Partido Democrático (PD), aseguró hoy su líder, Matteo Salvini.

“Siento el deber de obedecer el mandato de 12 millones de italianos que votaron por la centroderecha y de seis millones que lo hicieron por la Liga”, declaró Salvini en conferencia en la sede de la prensa extranjera en Roma.

Insistió que la Liga, el partido más votado dentro de la coalición de derecha que incluye a Forza Italia, de Silvio Berlusconi, “trabaja por dar un gobierno al país con un programa de centroderecha abierto a propuestas, enriquecimientos y contribuciones pero no a transformaciones”.

“Sería irrespetuoso involucrar a quienes perdieron las elecciones y por lo tanto decimos no a un gobierno con el PD", aclaró.

El líder de la Liga, como ya es conocido ese partido -que ha eliminado la palabra Norte para buscar un consenso nacional- también moderó su discurso euroescéptico.

“Italia debe permanecer dentro de la Unión Europea, pero cambiando algunas cosas fundamentales, como por ejemplo la política sobre inmigración, porque Italia no puede convertirse en un campamento de refugiados”, dijo.

Tampoco habló del abandono del euro, aunque calificó a la moneda única como “una equivocación” y dijo que se discutirá con sus aliados eventuales cambios a esa divisa.

Aseguró que el programa de gobierno de la derecha permitirá bajar la deuda pública del 131 por ciento en relación al Producto Interno Bruto (PIB) de 2017, al 119 por ciento en 2022.

Asimismo, dijo, que en el mismo periodo el PIB pasaría a tener un incremento del 1.5 al 2.5 por ciento. Insistió en que el objetivo de la Liga es el pleno empleo y revertir la caída demográfica.

Cuestinado sobre la posibilidad de formar un gobierno en alianza con el Movimiento 5 Estrellas (M5S, por sus siglas en italiano), la fuerza política que en lo individual se ubicó en el primer sitio, con más del 32 por ciento de los votos, dijo que trabaja por un ejecutivo con una “sólida mayoría parlamentaria, sin aceptar a tránsfugas de aquí y de allá”.

“La diferencia de fondo con el Movimiento 5 Estrellas es cultural. Nosotros queremos promover el empleo, reducir impuestos para ofrecer empleo y desarrollo. Ellos, por lo que he entendido, proponen una política asistencialista más que de desarrollo”, consideró.

Salvini aseguró no tener la obsesión de convertirse en primer ministro a toda costa y dijo que para hacer alianzas con otros partidos, con excepción del PD, estos deben aceptar una reducción de impuestos, cancelar la ley Fornero (que regula las pensiones, pero que dejó a miles de jubilados anticipadamente sin ingreso) y a hacer a Italia más federal y menos burocrática.

En el tema de política exterior se pronunció en contra de las sanciones occidentales contra Rusia, aunque reconoció que de comprobarse la participación de Moscú en el reciente envenenamiento de un exespía ruso en Londres cambiaría su relación con el país presidido por Vladimir Putin.

También apoyó la política del presidente estadunidense Donald Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, acusó a Turquía de no respetar los derechos humanos y dijo que en caso de llegar al gobierno su primer viaje internacional lo haría a China.

“Soy contrario al modelo occidental de exportación de la democracia con las bombas”, declaró y dijo que todos aquellos que ponen en duda la existencia del Estado de Israel "no quieren la paz".

En las elecciones del pasado 4 de marzo la coalición de derecha emergió como la principal fuerza política y dentro de ella la Liga se ubicó en primer lugar con más del 17 por ciento de los votos, superando al partido de Berlusconi.

Por su parte, el Movimiento 5 Estrellas liderado por Luigi Di Maio fue el partido más votado en lo individual y la coalición de centroizquierda, encabezada por el ex primer ministro Matteo Renzi quedó en tercer lugar.

Ninguna coalición o partido político ganó por mayoría absoluta, por lo que Italia aún no tiene nuevo gobierno y se prevé que las negociaciones para lograrlo serán largas, además de que no se excluye convocar a nuevas elecciones.