El gobierno canadiense reaccionó tardíamente y con cautela ante la salida de su “socio y amigo” Rex Tillerson, secretario de Estado de Estados Unidos que fue despedido la víspera por el presidente Donald Trump.

En medio de la crisis comercial que Washington ha volcado contra Ottawa y que se ha reflejado en la relación política de sus respectivos líderes, Tillerson había logrado mantener una buena relación con su contraparte, la canciller Chrystia Freeland, quien lo recibió afectivamente en su primera visita oficial a Canadá a mediados de diciembre.

En esa visita Tillerson reconoció que Canadá es un “importante mercado externo para los bienes estadunidenses” y que millones de empleos de ambos lados de la frontera dependen de la relación bilateral.

Como muestra del tono de la relación entre ambos funcionarios, el propio secretario de Estado resaltó como algo “simbólico” e “indicativo” de la fuerte e histórica relación bilateral el hecho de que en su primera semana en el cargo una de sus primeras reuniones fue con la canciller Freeland.

Tillerson y Freeland encabezaron en enero pasado la Reunión de Cancilleres sobre la Seguridad y Estabilidad en la Península Coreana donde urgieron a Corea del Norte a abandonar su programa nuclear.

Sin embargo, no fue sino hasta la tarde de ayer en que la canciller canadiense se refirió a la salida de su amigo Rex, no a través de un comunicado oficial sino mediante su cuenta de Twitter.

Primero felicitó al nuevo secretario de Estado designado, Mike Pompeo; “Espero trabajar con usted para seguir fortaleciendo los lazos entre Canadá y Estados Unidos y promover en el mundo nuestros valores compartidos”.

Minutos después y en otro tuit se refirió a Tillerson como un “gran amigo y socio de Canadá: “Le agradecemos su esfuerzo por avanzar en la paz, la seguridad y la democracia en el mundo. Espero verlo de nuevo en Canadá en el futuro”.

La ministra de Asuntos Globales se encuentra de gira de trabajo en Washington, DC, donde se reunirá con el secretario de Comercio, Wilbur Ross, con el embajador Robert Lighthizer y con miembros del Congreso para seguir impulsando la permanencia del TLCAN y la exención definitiva de Canadá de los aranceles estadunidenses al acero y el aluminio.

Sin comunicados ni pronunciamientos oficiales, el gobierno canadiense se mostró cauteloso del sorpresivo movimiento en la Casa Blanca.

El primer ministro Justin Trudeau sólo se refirió al tema al responder a una pregunta de un reportero: “Hemos tenido una buena relación de trabajo con muchos amigos, incluido Rex Tillerson, pero también hemos tenido una buena relación de trabajo con su sucesor, el secretario designado Pompeo”, se limitó a decir.