Si para el legendario actor de cine, compositor y cantante Carlos Gardel “20 años no es nada”, según el tango “Volver” que inmortalizó en su voz, para el guionista, escritor, crítico literario y narrador Gerardo de la Torre (Oaxaca, Oaxaca, 15 de marzo de 1938) “80 años es una friega dolorosa y a veces difícil de aguantar”.

A pesar de eso, dijo esta noche durante una entrevista con Notimex el también activista político, se siente feliz, contento por la celebración de ocho décadas de vida acompañado por familiares, amigos y alumnos.

“Estoy rodeado de gente con la que hay mutuo cariño, y eso es lo que más vale e importa en la vida”, subrayó emocionado.

De buen talante, De la Torre manifestó que haber realizado diversas actividades creativas a lo largo de los años, como mantenerse vigente en el quehacer literario, escribir guiones para televisión, ser docente de muchas generaciones y escribir la célebre historieta “Fantomas”, se debe nada más “al puro deseo de ganarse decentemente la vida y el sustento diario”.

Reiteró que hay que ganarse la vida y por eso cuando surgen oportunidades uno no debe decir que no; es aventarse al agua sin saber nadar y sin salvavidas, y en ese proceso cada quien aprende a nadar o se ahoga. En su caso lo primero que aprendió fue escribir en el Taller Literario de Juan José Arreola (Ciudad Guzmán, Jalisco, 1918-Guadalajara, 2001)

El autor de las icónicas obras “Relatos de la vida obrera”, “Muertes de Aurora”, “Hijos del águila”, “Morderán el polvo” y El vengador”, así como “Los muchachos locos de aquel verano”, puso en relieve que por el amor a las palabras, con la influencia de Arreola comenzó a escribir cuentos cortos o largos ingeniosos y con reminiscencias fantásticas.

De pronto, añadió, se vio inmerso en el mundo de los petroleros de México e inició una serie de novelas hasta llegar a cuatro títulos, además de unos 15 cuentos. Los demás han sido “varia invención”, como decía el maestro Arreola cada vez que tenía oportunidad, explicó De la Torre, quien esta noche asistió a su celebración en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México.

El entrevistado abundó que su aprendizaje inicial fue, de Arreola, el amor a las palabras, y del narrador estadunidense Ernest Hemingway (Oak Park, 1899-Ketchum, 1961) los temas del amor, la guerra y los desastres.

Un tercer mentor fue el escritor y activista político también nacido en Durango José Revueltas, (1914-1976), de quien aprendió mucho.

Gerardo de la Torre, quien no deja de estar al tanto y activo en el terreno político de México y el mundo sin descuidar su quehacer literario, ingresó luego a la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes.

Ahí fue recibido con una ovación de quienes lo admiran y aprecian, entre ellos el periodista cultural Humberto Musacchio y el cineasta Felipe Cazals, con quienes ha compartido diversas lides políticas, culturales y sociales.

Entre anécdotas, risas y evocaciones de juventud, Musacchio mencionó que esta noche se celebran los 80 años “muy bien vividos de Gerardo, un ser vital a quien conocí hace unos 50 años en actividades estudiantiles y laborales en la refinería de Azcapotzalco. Desde entonces se estableció entre ambos una relación amistosa alrededor de diversos temas”.

En el acto se mencionó que Gerardo de la Torre se ha dedicado a escribir con originalidad sobre la vida cotidiana de México y sus luchas sociales.

Por ese motivo la Coordinación Nacional de Literatura lo celebró con una charla entre colegas y amigos en su faceta como periodista y guionista, que el público escuchó con gozo.

La noche de este martes fue propicia para presentar su libro “La vida rápida”, donde recoge 50 cuentos, uno por cada año desde que comenzó a publicar.

“Ese sería el significado, pero también hay cuentos inéditos y una serie de microficciones. Yo creo que este es un libro disfrutable que permite reconocer los altibajos de mi carrera como cuentista”, rubricó.